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¿Qué está pasando? Sismo en el sector legal en Chile

"Es lógico que la llegada de firmas extranjeras genere preocupación, pero en Chile se trata de un mercado consolidado y sólido; la masa crítica de socios tiene formación y experiencia en países anglosajones..."

Carolina Sumar / Marisa Méndez

Marisa Méndez
Marisa Méndez

Pocos saben que fue en el año 1879 cuando un estudio de abogados abrió una oficina internacional. Coudert Brothers fue la firma pionera y París, su primer destino. No fue hasta terminada la Primera Guerra Mundial, y con el impulso principal del Plan Marshall, cuando otras firmas americanas se decidieron a abrir sus primeras oficinas internacionales, generalmente en París o en Bruselas. Por su parte, Baker & McKenzie inauguró su proceso de internacionalización en Caracas. Desde entonces, y siempre precedidos de importantes movimientos económicos y empresariales y relajación de la estricta autorregulación de los abogados, los estudios han ampliado sus operaciones “fuera de casa” a través de distintos modelos de internacionalización (M&A, Alianzas, Best Friends y una combinación de elementos de todos los anteriores).

Y varias décadas después, llega la internacionalización a Chile y genera lo que nosotras denominamos “sismo en el sector legal chileno”, por la preocupación que se desprende de las conversaciones que tenemos con abogados y otros observadores del sector legal de los negocios en Chile. Es lógico que la llegada de firmas extranjeras genere preocupación y cambios, ya que así sucede en todas las jurisdicciones, pero en Chile: 1) Sabíamos que estaban a punto de llegar, 2) Se trata de un mercado consolidado y sólido, 3) La masa crítica de socios tiene formación y experiencia en países anglosajones y 4) Se llevaba años profesionalizando y sofisticando las firmas locales. Entonces, ¿por qué ha tenido tanto impacto la irrupción de firmas extranjeras?

Carolina Sumar
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Nosotras creemos que lo que ha sucedido es que la internacionalización se ha sumado a otros factores y juntos han elevado el grado del “sismo en la Escala Ritcher”. En breve, estos “otros” factores serían los siguientes:

1. La competencia había aumentado en los últimos años, principalmente, alentada por el aumento de spin-offs, es decir, nuevos estudios formados tras la salida de seniors o socios de estudios de abogados y que generalmente forman boutiques especializadas, y también por la irrupción del Big 4 en los servicios legales.

2. El aumento del poder de los clientes. Desde hacía un tiempo, los clientes corporativos habían aumentado sus exigencias, en parte gracias al aumento de la oferta, pero, también, por la mayor atención que reciben las clasificaciones en los directorios legales internacionales.

3. La gestión se estaba profesionalizando desde hacía años, sobre todo a nivel de gerencia y departamento financiero, pero el área de marketing estaba estancada en su función de comunicación y relaciones públicas y no estaba evolucionando hacia su función más estratégica, la de desarrollo de negocio.

4. Las nuevas exigencias derivadas de la diversidad de generaciones (X, Y y Z) que, aparte de plantear ¿cómo se va a denominar a la siguiente ahora que hemos acabado el abecedario?, exige una actualización de los modelos de gestión del trabajo técnico que no todas las firmas estaban implementando.

5. La aplicación de la tecnología a todos los niveles de los estudios, tanto a nivel interno y técnico como en su dimensión de vías de comunicación y diseño de nueva oferta de servicios y productos legales a clientes. Es la otra gran revolución del sector legal que ha confluido con los demás factores y, por supuesto, con la internacionalización, ya que en, la mayoría de los casos, los estudios anglosajones y españoles están destinando recursos financieros y personales al desarrollo de estas nuevas tecnologías que inciden en ratios económicos y en la propuesta de diferenciación en el mercado.

Y pocos se imaginan que Coudert Brothers, firma neoyorkina con más de 25 oficinas en EE.UU., Europa, Asia y Australia, terminó cerrando sus puertas en septiembre de 2006. Las razones fueron múltiples, pero sobre todo por la falta de confianza de sus socios en el proyecto común. Ser internacionales no es sinónimo de éxito, y aunque parezca que han sido varios sismos, algunos de intensidad media y otros de intensidad media-alta, los que están afectando a los estudios chilenos, un proyecto sólido de firma seguirá en pie a pesar de que la internacionalización siga elevando el grado del “sismo en la Escala Richter”.

* Carolina Sumar (carolina@csas.cl), periodista e ingeniero comercial chilena, junto a Marisa Méndez (mmendez@marisamendez.com), abogada, sicóloga y coach española, se especializan en consultorías internacionales de gestión de firmas de abogados.

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Carolina Sumar

Periodista e ingeniero comercial chilena. Se especializa en consultorías internacionales de gestión de firmas de abogados (carolina@csas.cl) y junto a Marisa Méndez prestan asesorías estratégicas en el sector legal.

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