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Las estadísticas sectoriales y la independencia del INE

"Parecería prudente que, si se logra mantener la idea de tener un organismo efectivamente independiente e imparcial, este tuviera facultades de control sobre los demás órganos de la administración que hacen levantamiento de información y construyen estadísticas propias, de manera de asegurar que los procesos y metodologías sean científicamente correctas".

Por Ezio Costa Cordella

En medio de la polémica por la posible manipulación del IPC, se discute en el Congreso una modificación a la institucionalidad de las estadísticas en Chile, y particularmente al INE. La tramitación del proyecto (Boletín 10372-03) ha tenido diversas etapas, considerando una idea original, que es la de actualizar la institucionalidad para que esté en un estándar más similar a la OCDE, de manera de disminuir las posibilidades de captura y malas prácticas.

Lo que está en juego es sustantivo. Tener un organismo a cargo de las estadísticas que sea lo más creíble posible, marca una diferencia considerable entre el adecuado uso del poder del Estado o el que pueda ser tratado como un botín por quienes lo capturan. La información estadística, aun no siendo la única fuente de las políticas púbicas, es un insumo fundamental y uno de los pocos sobre los cuales podemos asentarnos de manera más o menos neutral y debatir no sólo desde las preferencias, sino desde la evidencia.

Así entonces, resulta fundamental pensar en algunas de las variables que hacen de un organismo de estadísticas una institución confiable. Entre ellas, las que han sido generalmente reconocidas apuntan a la independencia de los organismos y sus profesionales, así como autonomía funcional, cuestiones centrales para asegurar la imparcialidad de la información que se entrega. La creación de un órgano colegiado a la cabeza del INE y que la nominación de sus miembros esté a destiempo con las elecciones presidenciales, es una de las claves para mejorar los estándares actuales. Por lo mismo, sería un sinsentido que estos avances propuestos sean modificados en la tramitación del proyecto.

Ezio Costa Cordella

Por otra parte, las revisiones que se han hecho a Chile en la materia han marcado también la necesidad de tener una mejor coordinación entre los diferentes organismos que realizan estadísticas. En el marco de esta necesidad, parecería prudente que, si se logra mantener la idea de tener un organismo efectivamente independiente e imparcial, este tuviera facultades de control sobre los demás órganos de la administración que hacen levantamiento de información y construyen estadísticas propias, de manera de asegurar que los procesos y metodologías sean científicamente correctas, y por lo tanto que otorguen certeza sobre sus resultados.

Es por ejemplo el caso de las estadísticas ambientales. La ley 19.300 en su artículo 70, le encomienda al Ministerio de Medio Ambiente (MMA) levantar diversa información, entre la que destaca la elaboración de un informe anual que dé cuenta del estado del medio ambiente en Chile. Esa información es levantada, tratada y presentada por el propio ministerio y están dados los incentivos para usar la información en el sentido que convenga a su programa político. La buena fe y profesionalismo de sus funcionarios puede ser un contrapeso, pero sin un control externo especializado e independiente, la tarea se vuelve extremadamente difícil.

Los resultados que arrojan las estadísticas levantadas por un organismo sectorial como el MMA, son fundamentales para justificar técnicamente la necesidad de priorizar o levantar una política pública o, por el contrario, para desestimarla o modificarla. En materia ambiental, esa información también servirá de base para la elaboración de Análisis Generales de Impacto Social y Económico y para la creación de Normas de Emisión y de Calidad, Planes de Prevención y Descontaminación y la evaluación de impacto de los proyectos.

Es un hecho además que parte importante de la información disponible, tanto en materia ambiental como en otras áreas, proviene de los propios regulados. Esto hace aún más difícil la tarea de los organismos sectoriales y más susceptible a errores los índices que levantan. Una adecuada utilización de las reglas estadísticas es crucial por lo tanto en este sentido, pues cuestiones como la fiabilidad de la información y la representatividad de las muestras pueden determinar modificaciones sustantivas en los resultados que se obtienen y con ello en las políticas públicas.

Con todo, la relevancia de las estadísticas sectoriales, ejemplificadas en este caso con las de medio ambiente, hace necesario que la institucionalidad ponga un ojo en ellas y se asegure su calidad y fiabilidad. Un INE autónomo e imparcial, que tenga capacidad de control sobre la información levantada por los organismos sectoriales, es un avance mínimo y necesario en este sentido.

Ezio Costa

Abogado, Universidad de Chile. Magíster (Msc) en Regulación, London School of Economics (LSE). Cursa el doctorado en Derecho, Universidad de Chile. Director Ejecutivo en ONG FIMA e Investigador del RegCom y el MIPP de la Universidad de Chile.

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