Editorial

Fusiones de firmas

"A veces las firmas son contactadas desde el exterior; otras –aunque no lo reconozcan abiertamente– han salido a la búsqueda de un socio para crecer o internacionalizarse"

En un mercado cada vez más competitivo, las firmas de abogados han venido revisando sus estrategias de desarrollo y crecimiento. Si hasta hace poco los competidores eran conocidos, hoy la realidad es distinta: cada año surgen nuevos actores.

Estas firmas pueden estar formadas por abogados que abandonan los estudios jurídicos tradicionales para emprender sus propias oficinas, con miras a conciliar el desarrollo profesional y la calidad de vida, alejados del estrés de la carrera del partnership y del desincentivo que genera el desequilibrio societario, usual en las grandes oficinas.

A ello se suma la llegada de multinacionales que venían mirando desde hace unos años a Chile como un mercado cada vez más atractivo, y muchas otras que siguen explorando la manera más eficiente de instalarse en el país.

Y si vamos unos años más adelante, no será extraño encontrarnos con participantes que, con modelos de negocios disruptivos y de la mano de la tecnología, harán aún más competitivo el mercado legal. Todo esto obliga a las firmas a reinventarse, a definir estrategias de crecimiento, retención del talento y a incorporar herramientas tecnológicas.

Una de las tendencias que es posible advertir para hacer frente a este nuevo escenario es la fusión de firmas pequeñas o medianas, que buscan alcanzar economías de escala, reducción de costos y abrirse espacio en nuevas industrias o mercados. Ejemplos de ello son la reciente fusión entre BAZ|DLA Piper y Noguera Larraín & Dulanto, o la que se dio entre Quinzio y Cía. y Anríquez Novoa.

Los resultados de una reciente encuesta del Diario Financiero muestran que más del 60% de las firmas encuestada manifestó haber sido contactada para asociarse o fusionarse con otros, ya sean locales o internacionales.

Estos resultados ratifican una tendencia que ya se venía observando: a veces las firmas son contactadas desde el exterior; otras –aunque no lo reconozcan abiertamente– han salido a la búsqueda de un socio para crecer o internacionalizarse.

Si algo revelan estos movimientos, es que los días para quienes lideran las principales firmas de abogados ya no son tan tranquilos. No basta con el prestigio ganado, sino que es necesario —hoy más que nunca— estar despierto y atento a los movimientos de la competencia.

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