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El feminismo después de mayo: La Red Amanda Labarca en la U. de Chile

Loreto Rebolledo: "Lo que se instaló no se puede dejar en el olvido ni andar tapando con un par de cursitos ni mejoras parches en el protocolo".

Loreto Rebolledo. Foto: icei.uchile.cl

Loreto Rebolledo es periodista de la Universidad Católica; profesora titular del Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile, donde recientemente fue electa directora y comandará el establecimiento en el período 2018-2022.

Además, es licenciada en Antropología en la Universidad Católica del Ecuador, tiene un Magíster en Historia con mención en Historia Andina, de FLACSO, y es Doctora en Historia de América, en la Universidad de Barcelona.

También coordina la Cátedra y la Red Amanda Labarca, de la U. de Chile; donde es creadora y parte del equipo del Centro de Estudios Interdisciplinarios de Género (CIEG) de la Facultad de Ciencias Sociales.

¿Por qué te estamos dando su currículum? Porque la profesora Rebolledo es una de las coordinadoras del movimiento feminista dentro de las académicas de la Universidad de Chile, cuya visibilización es una de las principales consecuencias de la toma feminista de la Facultad de Derecho.

Recorrimos con ella el movimiento desde el punto de vista de las académicas hasta que a través de una carta pública pidieron la salida del profesor Carlos Carmona.

Feminismo dentro de la Chile

“El año 93 cofundamos con Sonia Montecino el programa estudios de género en la facultad de ciencias sociales, pero desde antes ya había algunas tesis de estudiantes que durante los 80 habían comenzado a mover algunas cosas, no sólo a nivel de tesis sino también con manifestaciones; había una impronta feminista, pero no demasiado marcada; nosotras cuando entramos con el programa nos instalamos desde un punto académico de las teorías de género”.

“Los estudios de género no los puedes separar del feminismo —que lo que busca es la transformación finalmente—, además, en la facultad de filosofía y humanidades se creó, paralelamente, el centro de estudios de género y cultura de américa latina (Cegecal); por lo tanto, hay 2 programas que parten dando cursos, haciendo investigación y poniendo el tema de la situación de las mujeres”, añade.

“Hicimos énfasis en qué pasa a las mujeres en los espacios universitarios, como por ejemplo al incrementar la matricula ver cómo se van reiterando ciertos patrones: las áreas de salud, educación ciencias sociales y humanidades siguen siendo áreas feminizadas, pero las áreas de tecnología e ingeniería no aumenta la matricula femenina; hablo de la Chile pero es común en las otras universidades”, comenta.

Excepto hace un par de años por una política específica del Programa de Ingreso Prioritario de Equidad de Género (PEG) se le da ingreso a más estudiantes mujeres —para la ingeniería y las ciencias—  que habrían estado en la lista de espera priorizándolas para poder modificar la composición del estudiantado en Beauchef.

Rebolledo cuenta que las áreas están dividas no sólo en matriculas, sino que en todos los espacios universitarios, como la presencia de profesoras y los cargos a los que pueden acceder dentro de la institución.

“Desde hace muy poco tiempo hay vicerrectoras mujeres, la primera fue Cecilia Sepúlveda —en época del Rector Riveros—, que había sido decana de medicina; en estos momentos hay dos vicerrectoras —Faride Zeran y Rosa Devés (que también en algún momento fue prorrectora)— y la cantidad de decanas es muy inferior; cuando miras te das cuenta que son pocas mujeres las que llegan arriba”, comenta.

Otro hito importante se da el año 2013, con la coyuntura de Sonia Montecino en la vicerrectora de extensión, cuando Víctor Pérez era Rector, se crea la oficina de igualdad de género y se realiza el estudio ““Del biombo a la cátedra” —el nombre se lo da la historia de Eloísa Díaz, que tuvo que estudiar medicina detrás de un biombo en el siglo XIX y quien fue además la primera mujer médico Latinoamericana en graduarse—.

“En el estudio se hizo un diagnóstico en el que se ven las brechas salariales, las diferencias entre hombres y mujeres, pudiendo observar que las mujeres están concentradas en la base de la pirámide acumulándose. Cuando miras desde la estructura universitaria, los profesores titulares que en general son pocos, en el caso de las mujeres son menos todavía. Comenzamos ahí a indagar cuáles son los impedimentos para que las mujeres puedan desarrollar bien su carrera: las conclusiones son que ésta y las universidades en general son hechas muy a la medida masculina”.

“Algunos de esos temas son los que se han retomado en las conversaciones de la Red, que decidimos formar porque siempre hemos sido un grupo bien definido de mujeres las que hemos estado dando vuelta en estos temas y que nos encontrábamos en distintos momentos; Maricruz Gómez de la Torre fue de la comisión de igualdad cuando crea la oficina Pérez, la ya nombrada Cecilia Sepúlveda, Olga Grau y varios nombres que se reiteran”.

La Red Amanda Labarca y las movilizaciones 2018

La Red Amanda Labarca en la marcha del 6 de junio. Foto: Twitter @AmandaLabarca2

“Nos articulamos como Red —Amanda Labarca— en el marco de las movilizaciones de este año, cuando empiezan los paros y tomas por acoso, el ver que la institucionalidad no tenia respuesta frente a lo que estaba pasando, no se trataba de bajar las tomas si no de ver qué diablos hacíamos, porque en la Chile ya había un protocolo para enfrentar los temas de acosos, pero que se quedaba chico por todos lados y dijimos que frente a eso las estudiantes no se podían quedar solas”, cuenta.

“La idea era: organicémonos como académicas, marquemos que somos académicas, porque no le íbamos a robar protagonismo a las estudiantes; marquemos cuales son las cosas que como estamento nos pasan, dónde nos aprieta el zapato, pero además, denunciemos el tema de la violencia, la necesidad de crear una nueva institucionalidad que apoye lo que ellas estaban planteando”, añade.

“Entonces lo que hacemos es, primero desde este núcleo chico, llamar a una reunión a académicas de distintos lados donde hacemos una presentación con un listado de las discriminaciones que nosotros veíamos que teníamos en tanto académicas, que subdividimos en 4 puntos”, comenta la profesora y describe cada punto.

“Partimos de un punto más general —que hizo la Maricruz— con una definición desde los DD.HH. y la necesidad de respetar la dignidad de las personas en sus diversidades, en el marco del acoso y cómo la universidad debía ponerse dentro de ese esquema”.

“Seguimos con el tema específico de las académicas ¿cuál es nuestra situación? donde la mayoría estamos en carreras feminizadas donde se gana menos, porque la diferencia de sueldos no es solo entre hombres y mujeres sino también entre áreas feminizadas y masculinizadas; el cómo la mayoría estaba en cargo de profesoras asistentes y pocas titulares; cómo están constituidas las comisiones de evaluación, de calificación, las de concurso, que son las barreras que van apareciendo en el transcurso del camino de las cosas que no se consideraban; tratamos de darle una vuelta más allá a todo eso”.

El tercer punto trató exclusivamente el tema de la violencia y lo levantado por las estudiantes.

“Por último, la educación no sexista, también planteado por las estudiantes, pero que nos parecía sumamente importante en tanto somos académicas y damos clases; planteamos temas respecto al lenguaje que en muchos casos tiende a invisibilizar cuando te dicen el hombre hizo tal cosa ¿y las mujeres dónde quedaron? no hablamos de las les los lus, es otra manera de buscar la inclusión, cuando hablas de ser humano, de persona, estás involucrando hombres y mujeres sin excluir; por otro lado, como todos los cursos salvo los que explícitamente se llamaban de género o donde algunas profesoras tratábamos de meter algunos de estos temas, en la bibliografía no aparecía producción de mujeres, entonces agarrabas el programa de un curso X donde tu sabes que hay producción femenina y no encontrabas”, relata la Directora del ICEI.

“Se hacen estas 4 presentaciones y desde ahí se redacta el manifiesto, que luego comienza a circular y a sumar personas; desde el primer momento varios profesores hombres consultaron si se podían sumar, pero nosotros teníamos la idea de crear una red de académicas y fue lo que le presentamos el 6 de junio al Rector“, continúa.

“Luego, nos hemos seguido juntando, dando respuesta a cada caso, apoyando a las denunciantes en medicina, derecho, pero además avanzamos en recopilar y actualizar información en relación a las lógicas locales de composiciones, porque eso es lo que nos va a permitir en reunión con el Rector avanzar, porque lo que se instaló no se puede dejar en el olvido ni andar tapando con un par de cursitos ni mejoras de parche en el protocolo”.

“Pensamos como red que hay que cambiar las lógicas por una mirada mucho más inclusiva, que considere las diferencias, porque hombres y mujeres podemos haber estudiado lo mismo, tener los mismos doctorados, pero tenemos realidad que son distintas, que están vinculados a temas de los que no te puedes zafar, como los hijos o el cuidado de los enfermos o viejos, que son una serie de demandas instaladas en nuestra cultura que siempre recae sobre las mujeres y eso no es considerado cuando estás haciendo carrera académica; te miden con el mismo rasero a personas distintas con lo cual generas desigualdades”, concluye.

“Son preocupantes temas como la declaración del consejo de facultad de Derecho donde deciden no nombrar a Carmona para protegerlo, cuando todos sabían que era él. Como red hemos pedido a la Universidad cuántos sumarios como el de Carmona hay y aún no tenemos el dato…”

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César Contreras Manzor

Periodista EstadoDiario

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