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Sepa por qué los estudiantes de Derecho deben visitar las cárceles

Experiencias de programas internacionales, testimonios de alumnos en primera persona y la opinión de profesores de derecho penal avalan la iniciativa que ya se está practicando en algunas universidades chilenas.

“En tercer año de la carrera tuvimos una salida a terreno con el profesor Gabriel Zaliasnik a la penitenciaría que está en Rondizzoni; éramos un curso de aproximadamente 40 personas, dimos unas vueltas por las calles, el óvalo y los módulos, recorrido que duró aproximadamente dos horas”, relata Felipe Sandoval, estudiante egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

“Estuvimos en espacios que eran grotescos por temas de hacinamiento. Las calles no procuran un ambiente de convivencia entre los internos: todo es muy reducido, tienen pocos espacios de recreación y están excluidos unos con otros, es decir, entre ellos se agrupan y cubren en un solo sector, según compartan una serie de características propias de identidades o creencias, como homosexuales y evangélicos, y están separados de avuerdo a ese criterio”, continúa su relato.

Y entrega más información: “A mis compañeras les pidieron que no fueran con falda porque uno va por arriba y los internos están abajo, y generalmente se ponen a gritar cosas cuando van los alumnos; te gritan de todo, improperios algunos, otros bromean; ellos se sienten observados porque se dan cuenta cuando va gente que no son gendarmes o parte de la policía”.

“No obstante, lo más chocante adentro de la penitenciaria es el olor, es como ir a un basural. Muchos de los alumnos tenían otras expectativas; vas desde una facultad de Derecho en la que no te enseñan cómo opera en la práctica y te encuentras con esa realidad, que no te imaginas que sucede. Sabes que hay un límite que son los derechos humanos, pero te das cuenta de que en las cárceles hay otro mundo”, explica Sandoval.

Asimismo, cuenta que la visita influyó en su gusto en el área porque lo obligó “a dimensionar los principios de objetividad que inspiran el desarrollo del proceso penal y reconocer que las garantías mínimas de las personas privadas de libertad quedan condicionadas a la capacidad de funcionamiento de los centros de reclusión”.

Se trata de asuntos que en último término dependen de decisiones políticas, aclara. “Los delincuentes no dejan de ser personas y ese es el motivo por el cual nos llevan como estudiantes de Derecho a las cárceles”, afirma este egresado, quien escribe su tesis en derecho penal e hizo su práctica en la Fiscalía RM-Sur.

Caso internacional

Jasmine Carnegie, estudiante de Derecho de la Universidad de Massachussets, escribió en ABA for Law Students una nota titulada “Why law schools should go on prison tours?” (¿Por qué las escuelas de Derecho deberían hacer visitas a las cárceles?), en la que cuenta su experiencia e impresiones tras realizar un recorrido por la prisión.

La estudiante, quien gracias a una pasantía cursada en la Oficina del Fiscal General del Estado de Connecticut pudo realizar este tour carcelario, lo calificó como “una experiencia invaluable para los estudiantes que quieren ejercer el Derecho, especialmente para aquellos que desean trabajar en el sistema criminal de justicia. No tienes nada que perder con ir un par de horas a la cárcel, especialmente si tu futuro trabajo consiste en confinar a las personas a ese lugar o tratar desesperadamente en mantenerlas fuera de ahí”.

Carnegie da 2 razones principales por las que las escuelas de Derecho deben invertir tiempo en esta actividad: “En primer lugar, crea un mejor vínculo entre el sistema legal y el sistema penitenciario, lo que ayudaría a fomentar cambios en ambos sistemas, beneficiando tanto a presos como a gendarmes. En segundo lugar,a los estudiantes de derecho les ayuda a comprender plenamente el impacto de sus acciones, decisiones y sus consecuencias”.

“Nosotros como abogados no entramos a la cárcel a menos que tengamos un caso o un cliente adentro, y aun así, no pasamos del sector de visitas. Sin embargo, escuchamos innumerables historias de condiciones de vida inconstitucionales e historias de horror que terminan en muertes, porque nadie estaba ahí mirando”.

“¿Cómo peleamos contra algo que nunca hemos visto ni experimentado? ¿Cómo sabes que ha ocurrido una injusticia cuando eres sordo a sus gritos y súplicas? ¿Cómo somos efectivos como abogados cuando estamos tan por encima de aquellos que afirmamos representar?”, se pregunta. Y elabora una hipótesis de respuesta: tener presencia ayudaría a corregir muchos de los errores antes de que pasen a mayores.

“Tener recorridos penitenciarios expondría a abogados y estudiantes al sistema, permitiéndonos ver las consecuencias de nuestras acciones y ver las condiciones de nuestros clientes y adversarios. Permitir la visita a estas instalaciones mostraría la diferencia entre la realidad y la televisión. Nuestra presencia aliviaría parte de su misterio y podría permitir una reducción en su estigma, proporcionando así un mayor incentivo para proteger los derechos de quienes viven ahí”, concluye Carnegie.

Doctrina y experiencia

En la Revista de Comunicación Vivat Academia Nº117 extra, los profesores Deborah García Magna y José Becerra Muñoz escribieron el artículo “La visita a prisión como metodología innovadora en derecho penal“, en él relatan la actividad de la Universidad de Málaga, España, donde se realiza esta visita para que los alumnos conozcan de primera mano la realidad de la sanción penal que con más frecuencia se aplica en el ordenamiento jurídico.

“En este artículo describimos cómo se organiza la actividad, qué objetivos concretos tiene y qué grado de éxito estamos obteniendo. Sucintamente, pretendemos que los estudiantes adquieran conciencia crítica sobre la naturaleza represiva del Derecho Penal y sus diversos instrumentos de control, además de desarrollar la capacidad para valorar la realidad normativa penal y para detectar sus fines y efectos secundarios no explícitos. Para poder verificar si se cumplen dichos objetivos hemos llevado a cabo un estudio empírico mediante encuestas de valoración que los estudiantes han completado después de realizar la visita. Destacamos que un porcentaje muy elevado de los alumnos considera que la actividad es una experiencia imprescindible para su formación como juristas y también para el desarrollo personal como individuos con capacidad crítica y conciencia social”, señalan los autores en el resumen de la obra.

En España también, en la Universidad Cardenal Herrera, la profesora María Asunción Chazarra escribió en el blog institucional una columna dedicado a sus estudiantes titulada “4 Razones para ir a la cárcel (de visita)“. Aconseja este tipo de excursión porque: desmitifica la prisión; se experimenta la privación de libertad; la visita se realiza desde un prisma único; y permite conocer la realidad de otras profesiones jurídicas.

¿Qué pasa en Chile?

Alejandra Mera, Directora de la Carrera de Derecho de la Universidad Diego Portales
Alejandra Mera, Directora de la Carrera de Derecho de la Universidad Diego Portales

Alejandra Mera, Directora de Derecho de la Universidad Diego Portales, profesora de proceso penal y criminología, lleva a sus alumnos a la ex Penitenciaría con el motivo principal de que los estudiantes tengan una visión general de los efectos de la aplicación de la norma.

“Es fundamental que incorporen una visión de realidad del sistema penal; además, no hay ninguna otra manera de darse cuenta de lo que significa la privación de libertad que conocerla; el tener un contacto directo tiene un efecto que hace a los estudiantes cuestionarse las políticas criminales de nuestro país de los últimos 15 años y cuestionarse por las condiciones de las cárceles. Los estudiantes, en la práctica, quedan tan impresionados con las visitas que cambian sus visiones siendo más conscientes de la realidad”, dice Mera.

“Yo sumaria experiencias de hacer clases en cárceles y unir sociedad y universidad con esa realidad; es un proceso para avanzar en ese sentido. El Instituto de Criminología de la Universidad de Cambridge tienen un curso llamado Learning Together, creado por Ruth Armstrong y Amy Ludlow que deberíamos replicar. El programa consiste en la educación basada en la prisión, en el sentido de reunir a estudiantes del exterior y dentro de la prisión para aprender juntos”, argumenta la profesora.

“En las escuelas de Derecho lo que falta es incorporar ésta u otras iniciativas que problematicen la sociedad, generar una visión general y real, porque es muy conservadora la forma de enseñar Derecho en Chile; es más que la transmisión de conocimientos”, finaliza.

Jaime Winter, profesor de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile
Jaime Winter, profesor de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile

El profesor de Derecho Penal de la Universidad de Chile, Jaime Winter, opina muy parecido a Francisca, cree que  todos los estudiantes de los ramos criminología y Penal 1 debiesen realizar este tipo de visitas porque “es clave para el alumno de derecho penal la impresión que ahí se forma”.

“La cárcel no se entiende si no se ve de primera mano, es imposible entenderla sin verla y al hacerlo cambia la perspectiva personal del sistema, es una cortapisa del populismo penal. Cuando alguien opina que quiere aumentar penas o crear más cárceles lo pensará antes de hacer esa propuesta al haber realizado esta visita”, dice Winter.

Para Francisco Maldonado, Director del Centro de Estudios de Derecho Penal de la Universidad de Talca, “el derecho penal chileno trata esencialmente de la administración de la privación de libertad como pena. Ello es así pues la mayoría de los delitos son sancionados con prisión. Las condiciones de la cárcel suelen ser apreciadas por el común de la población en forma teórica, lo que lleva a minimizar la apreciación general sobre las condiciones deficitarias bajo las cuales se administra en la actualidad”.

Francisco Maldonado, Director del Centro de Estudios de Derecho Penal de la Universidad de Talca
Francisco Maldonado, Director del Centro de Estudios de Derecho Penal de la Universidad de Talca

Maldonado indica que “el aproximarse a ellas partir de un conocimiento experiencial y propio permite que los alumnos puedan dimensionar lo que realmente implica estar condenado a una pena de prisión, lo que le permite comprender en forma más completa las discusiones sobre fines de la pena, legitimidad del derecho penal y determinación de la pena. Dicho conocimiento no se puede transmitir en aula”.

“Por otro lado, el estudio del derecho penal permite desarrollar una mayor capacidad crítica en los alumnos y lo habilitan también a comprender el sentido de la relación entre el individuo y el Estado en una organización basada en el respeto y promoción de la autonomía individual y los derechos individuales. En dicha formación el conocimiento de un extremo, cual es la cárcel, resulta fundamental”, dice el profesor.

Finaliza analizando la experiencia con sus cursos, “creo que el objetivo se logra. Tiene en cualquier caso el riesgo de que la visita se pueda tornar frívola, lo que sucede a veces con algunos de los alumnos, y que demanda una particular preocupación en su organización y motivación”, concluye.

César Contreras Manzor

Periodista EstadoDiario

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