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Los desafíos del Colegio de Abogados

"Los desafíos de esta elección no son menores. Dentro de ellos está modernizar el perfil del Colegio de Abogados para incluir a todas las áreas del ejercicio de la profesión, construyendo un gremio para todos los abogados. Actualmente, nuestro Colegio de Abogados actúa como si la carrera de abogado siguiera siendo exclusivamente una carrera liberal. Ello le priva de sentido, limitando su actuar y prescindiendo de gran parte de la realidad, ignorando la diversificación de la profesión y abandonando a su suerte a muchos de los profesionales que empiezan a dar sus primeros pasos en esta carrera, además de provocar desinterés en los demás".

Por Davor Harasić Yaksic

El 14, 15 y 16 de Diciembre se realizarán las elecciones en el Colegio de Abogados. En cada elección su Consejo se renueva por mitades, eligiéndose Consejeras y Consejeros, afortunadamente con una tendencia a la paridad.

Es el momento de jugarnos para que el Colegio tenga una mayor incidencia a nivel nacional y una mayor preocupación por todos los abogados, no solo por los que trabajan en oficinas consolidadas y se dedican a litigios o a lo corporativo.

Por ello, como en pocas ocasiones, esta elección no debiera ser una más. Se da en un contexto que, sin exagerar, se puede calificar de único: el país y el mundo están atravesando una pandemia que ha tenido graves efectos no solo en la salud, sino en la economía y las condiciones laborales y sicológicas; enfrentamos una elección presidencial (la elección del Colegio se da entre la primera y la segunda vuelta) cuyos resultados a nadie dejarán indiferente; el país está en busca de la paz social, a través de un proceso constituyente inédito en su historia. Todo ello debiera tener efectos en el devenir del Colegio.

Los desafíos de esta elección no son menores. Dentro de ellos está modernizar el perfil del Colegio de Abogados para incluir a todas las áreas del ejercicio de la profesión, construyendo un gremio para todos los abogados. Actualmente, nuestro Colegio de Abogados actúa como si la carrera de abogado siguiera siendo exclusivamente una carrera liberal. Ello le priva de sentido, limitando su actuar y prescindiendo de gran parte de la realidad, ignorando la diversificación de la profesión y abandonando a su suerte a muchos de los profesionales que empiezan a dar sus primeros pasos en esta carrera, además de provocar desinterés en los demás. Todo ello sin mencionar que también incumple con el que debe entenderse un verdadero deber público ante el país, orientándolo en los principales problemas jurídicos que lo aquejan.

Davor Harasić Yaksic

Hoy el abogado que ejerce ante los tribunales, me atrevo a decir, es una minoría. Si bien hay muchos que se desempeñan como jueces y otros tantos que toman el asesoramiento de los intervinientes ante un conflicto judicial, otros, cada vez más, están en el área preventiva, como asesores de corporaciones, pymes y todo tipo de organizaciones. Por su parte, el derecho administrativo ha devenido en tal complejidad que constituye de por sí una especialidad a la cual muchos se dedican. Y, con cada vez más relevancia, la mediación – que no requiere necesariamente del título de abogado – cautiva a otros tantos colegas, al igual que la prestación de derechos masivos y todo lo vinculado con el derecho de los consumidores. Ni qué hablar de la cada vez más extendida prestación de servicios por internet, las especializaciones en el arbitraje y toda la dimensión internacional, no solo para asesorar a particulares y entes públicos, sino también para actuar ante órganos jurisdiccionales, tales como la CIDH. Lo mismo ocurre con las asesorías legales ligadas a labores de notariado, igualdad de género, identidades sexuales, trabajo informal, pueblos originarios, intereses colectivos y acciones de clase.  Y muy probablemente, siendo tan amplio el abanico de posibilidades para que los abogados se desempeñen actualmente en el país y pongan sus talentos al servicio de los demás, esté olvidando otros ámbitos del ejercicio de la profesión.

Si el Colegio desea cumplir con su función, que es servir a los abogados y a la sociedad, debe contemplar necesariamente lo anterior. Como lo anticipé, a mi juicio en este momento no lo hace. No conocemos estudios impulsados por el Colegio de Abogados para enfrentar esta realidad y sus efectos. Y ello sin mencionar el aumento de personas que ingresan año a año al ejercicio profesional, estimándose que, en 2004 eran cerca de 120 abogados por cada 100.000 habitantes, y en 2019 ese número más que se duplicó, llegando a casi 250.

Junto a otras metas importantes que hemos trabajado desde Libertades Públicas, creemos que  si actuamos unidos y aceptamos la diversidad como una realidad enriquecedora -aunque no compartamos los mismo ideales en lo político o en lo social-, podemos ser capaces de actuar juntos por la grandeza de la profesión y el debido servicio a nuestro país.

* Davor Harasić Yaksic es miembro de Libertades Públicas y candidato a consejero del Colegio de Abogadios. Actualmente es profesor de la Facultad de Derecho U. de Chile y socio de Harasic, Medina & Dal Pozzo Abogados. 

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