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¿Qué son los Sesgos Cognitivos?

Los Sesgos Cognitivos están de moda. Aparecen cada vez más frecuentemente en artículos y post respecto a Compliance. Probablemente escuchaste acerca del sesgo de confirmación, del sesgo de Status Quo o de la aversión a la perdida.

Generalmente, los sesgos son mencionados como el grano de arena que bloquea la acción del Compliance Officer y que explica las reticencias de las personas en aplicar los modelos de prevención de riesgo o los procedimientos cuidadosamente planificados.

Es solo parte de la realidad de los sesgos. Propongo entrar más en profundidad en el entendimiento de los sesgos y de cómo podemos usarlos en lugar de ser víctima de sus efectos.

Xavier Genot

Definición de Sesgo Cognitivo (y porque son vistos como negativos)

Según Wikipedia, “un sesgo cognitivo es un efecto psicológico que produce una desviación en el procesamiento mental, lo que lleva a una distorsión, juicio inexacto, interpretación ilógica o, dicho en términos generales, irracionalismo.

Esta definición (correcta por lo demás según la tradición de la Economía Conductual) es claramente negativa. Deja entender que el juicio humano presenta una tendencia sistemática y predecible de alejarse de lo correcto, es decir la racionalidad.

Si bien numerosos pensadores habían notado nuestra tendencia a “equivocarnos”, la idea de los sesgos cognitivos es relativamente reciente. Fue propuesta por Daniel Kahneman y Amos Tversky en los años 70 cuando publicaron experimentos que mostraban que las personas se desvían sistemáticamente de los modelos racionales de juicio y decisión[1].

La economía conductual se fundó en oposición al modelo clásico. De aquí nace la tendencia a designar los fenómenos observados negativamente. Abundan los sesgos, las falacias, las ilusiones y otras irracionalidades. Esta época es magistralmente descrita por Richard Thaler, uno de los padres fundadores del Behavioral Economics en su libro “Portarse Mal”[2] (sic).

Pero existen otras visiones de los sesgos

Para Gerd Gigerenzer, no se debería solo considerar el pensamiento humano como plagado de sesgos cognitivos irracionales. Es también un instrumento de adaptación que se libera en ciertos casos de las reglas de la lógica formal.

Algunos investigadores como David Funder y Joachim Krueger han sugerido la posibilidad de ver los prejuicios cognitivos no como errores, sino como atajos empleados por los humanos a la hora de predecir y tomar decisiones, sobre todo cuando no hay mucha información.

Para estos investigadores, los sesgos no son sistemáticamente errores. En determinadas circunstancias, pueden mejorar la previsión (por ejemplo, en contexto impredecible y con poca disponibilidad de información).

Desde una perspectiva evolucionaria, si los sesgos existen, es que existen potentes razones para justificar su presencia. Tomemos el sesgo de confirmación: implica que las personas se resisten a ideas nuevas que no corresponden a una opinión previa. Sin embargo, es una manera rápida y sin esfuerzo de colar las informaciones que a priori no nos sirven tanto. ¿Porque necesitaría cambiar mi opinión? Podría generar un sufrimiento psicológico sensible si viene a desafiar lo que siento como parte de mi identidad.

Sugiero que más que considerar los sesgos negativamente, te hagas la pregunta: ¿Cuándo una desviación respecto de un modelo normativo refleja un error genuino y cuándo refleja una adaptación inteligente a las condiciones del entorno?

Podemos usar los sesgos a nuestro favor

Los sesgos están y son una parte integral del funcionamiento de la toma de decisión y de los comportamientos de las personas. Ahora bien, una vez identificados y entendidos en profundidad los sesgos pueden motivar las personas a tomar mejores decisiones.

Veamos el caso del programa SMarT (Save More Tomorrow), desarrollado por Richard H. Thaler y Shlomo Benartzi[3], para incentivar el ahorro para la jubilación de los trabajadores norteamericanos.

Partieron de tres observaciones:

  • Suscribir un plan es una decisión compleja que los trabajadores postergan día tras día (procrastinación)
  • Al suscribir su plan, deben dejar parte de su remuneración y padecen de la Aversión a la Pérdida[4].
  • Finalmente, después de muchos años siguen ahorrando la misma suma cuando ganan más y el dinero ha perdido valor por la inflación (Status Quo)

Para resolver este problema y contrarrestar el efecto de los sesgos, SMarT propone que los trabajadores:

  • Se comprometan hoy a aumentar su ahorro en el futuro.
  • Cada vez que reciban un aumento de sueldo, una parte de ese incremento creciente se destine automáticamente al plan de ahorro. Las personas no perciben una pérdida de ingresos.
  • El mecanismo permanece activo automáticamente, aprovechando la inercia para mantener el comportamiento.

La tasa promedio de ahorro de los participantes aumentó de 3,5 % a 16,6 % del salario en aproximadamente 4 años (en referencia, las personas que ahorran espontáneamente destinan en torno al 6,2% de sus ingresos).

Es vano tratar de resistir a la naturaleza humana. Una estrategia eficiente puede ser el de aprovechar los sesgos identificados para lograr cambiar comportamientos para mejor.

Para un Compliance Officer, entender las mecánicas detrás de los sesgos cognitivos permite, por ejemplo, diseñar mejores declaraciones de conflictos de intereses, capacitaciones más eficientes y memorables, aumentar la adhesión a políticas internas o incentivar el reporte de situaciones que las personas preferirían callar. Todo esto cuidando la delgada línea entre influenciar y manipular.

Xavier Genot, es ingeniero comercial, socio de Nudge Consulting, Dirige el Grupo de Trabajo de Behavioral Compliance en la Asociación Chilena de Ética y Compliance ACEC

[1] En particular, el clásico artículo Tversky, A. & Kahneman, D. (1974). Judgment Under Uncertainty: Heuristics and Biases. Science.

[2] Thaler, R. H. (2015). Misbehaving: The making of behavioral economics. W. W. Norton & Company.

[3] Thaler, R. H., & Benartzi, S. (2004). Save More Tomorrow™: Using Behavioral Economics to Increase Employee Saving. Journal of Political Economy, 112(S1), S164–S187.

[4] La aversión a la pérdida es un sesgo cognitivo que hace que las personas sientan el dolor de perder con una intensidad mayor que la alegría de ganar algo equivalente.

 

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