En un contexto histórico en el que la inteligencia artificial (IA) está transformando industrias enteras, nuevos estudios señalan que la mayoría de las áreas legales a nivel global aún no está adecuadamente preparada para enfrentar los desafíos, riesgos y oportunidades que plantea esta tecnología.
Según un estudio reciente, Chile muestra un rezago significativo en la adopción de inteligencia artificial (IA) en el ámbito legal, pues es el único país que no supera el 30% de implementación de esta tecnología en sus áreas legales, alcanzando apenas un 24% de adopción, muy por debajo del promedio regional.
En el ámbito latinoamericano, la adopción de la IA por parte de las áreas legales alcanza el 28%, especialmente concentrada en los sectores financiero (37%) y tecnológico (40%), segmentos en los que se utiliza para el análisis de grandes volúmenes de datos y la predicción de riesgos.

“Este rezago no es un problema tecnológico; es un problema de enfoque. La IA no se adopta comprando herramientas; se adopta cuando los equipos legales entienden para qué la necesitan, qué problema quieren resolver y cómo medir su impacto. Chile todavía está discutiendo la herramienta, cuando la conversación ya debería estar puesta en procesos, datos y toma de decisiones”, aseguró Andrés Jara, abogado y fundador de Alster, firma de servicios legales alternativa (ALSP) experta en la aplicación de tecnología e innovación en los procesos legales.
A nivel global, otros informes señalan que pese al crecimiento en el interés por esta tecnología, el 85% de los equipos jurídicos dicen sentirse “mínimamente o nada preparados” para enfrentar los riesgos legales derivados de la IA, a pesar de que el uso de herramientas generativas ha crecido de forma sustancial en los últimos años. Este déficit de preparación contrasta con la velocidad de avance de esta tecnología, pues el mismo reporte señala que un 44% de los departamentos legales ya usa la IA frente al 28% en 2024 y al 20% en 2023, principalmente en pruebas o usos individuales (ChatGPT, Copilot).
“Lo preocupante no es que los equipos legales estén usando IA, sino que lo hagan sin un marco claro. La brecha que muestran estos datos no es tecnológica, es estratégica y operativa. Muchos abogados están experimentando con IA a título individual, pero sin procesos, sin criterios de riesgo y sin una gobernanza definida. En ese escenario, la IA no reduce riesgos: los amplifica. La verdadera preparación pasa por ordenar el trabajo legal antes de escalar la tecnología”, señaló Andrés Jara, abogado y fundador de Alster Legal.
Sin embargo, existe un consenso en que la clave no es acelerar la adopción de IA de manera aislada, sino primero preparar estructuralmente a las áreas legales. Principalmente en cuanto a la estandarización de procesos, en las definiciones políticas claras de uso de la IA, en la capacitación de los equipos jurídicos en gestión de riesgos tecnológicos y, por último, en el desarrollo de hojas de ruta que alineen tecnología, datos y objetivos del negocio.
Solo a través de un enfoque estratégico e integral, las áreas legales chilenas y latinoamericanas podrán cerrar la brecha de preparación, mitigar riesgos y transformar la IA en una herramienta real de eficiencia y toma de decisiones de cara a 2026.




