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Formación online: reemplazando la antigua formación del derecho

"Creemos firmemente que debemos apostar por la formación online para así hacer más eficaz la formación de los futuros profesionales del derecho. Ya tuvimos que pasar por la fase de memorizar montones interminables de documentos ahora toca apostar por un modelo virtual".

Por Felipe Herrera Herrera*

Si nos paramos a pensar, la realidad es que la gran mayoría de los abogados senior y jueces en activo recibieron su formación en derecho antes de la aparición del ordenador personal, siendo un sistema basado en clases y tutorías presenciales e incontables horas de biblioteca. Por tanto, la mayor parte del tiempo se dedicaban a memorizar información jurídica que supuestamente resultaría relevante para su futuro profesional. 

A mi juicio, nada de lo anterior se debería heredar hacia las nuevas generaciones de abogados y abogadas, todo lo contrario, estamos en el momento adecuado (influido por el COVID-19) para apostar por otra modalidad de formación como la online. De hecho, hay argumentos sólidos que respaldan la afirmación basados en el coste y en la realidad de lo que sucede realmente en las facultades de derecho.

Por ejemplo, es habitual observar que las clases son impartidas por oradores que carecen del don de la palabra u otros que simplemente se dedican a leer sus apuntes (o libros que previamente hemos tenido que comprar.) Por ello, es totalmente comprensible que existan estudiantes poco motivados o que la asistencia sea realmente baja. Seguro que hemos visto en alguna ocasión asignaturas donde te dan puntos extra por asistir. Por qué será.

Felipe Herrera – Legaltechies

Dicho esto, sin entrar en más detalles vemos buenas razones para pensar seriamente en reemplazar ese tipo de formación por la online, que puede ser impartida por profesionales del derecho de cualquier parte del mundo y consumida por los alumnos desde donde quieran. En este punto, podemos traer a colación a un pionero de la formación online como es Paul McCartney, quien implementó en el Diploma de Posgrado de Práctica Jurídica de Escocia, impartido por la universidad de Strathclyde, un modelo basado en la simulación y el aprendizaje online. En este ejemplo, los estudiantes de Derecho desempeñaban el papel de abogados en estudios jurídicos virtuales algo parecido a Second Life pero del mundo del derecho. 

De forma que practicaban el derecho a través de simulaciones, con abogados expertos que actuaban como clientes y jueces y, además, disponían de todo tipo de instalaciones como oficinas virtuales, instituciones diversas, redes profesionales y un gran abanico de recursos documentales. Lo destacable es que los alumnos afirmaron estar expuestos a una experiencia de aprendizaje más profunda y memorable que superaba considerablemente las clases y tutorías presenciales donde casi no participaban. 

Como vemos la formación online puede abrirnos un nuevo mundo para la formación jurídica, y, a estas alturas, es esencial que destaquemos algunas ventajas que vemos respecto al formato presencial: 

  • Flexibilidad horaria al poder estudiar cuando uno quiera y desde cualquier dispositivo, con un acceso remoto al 100%. No hay horarios, lo que permite compaginar la formación con la vida laboral y personal.
  • Facilidad de acceso y sin desplazamientos pudiendo acceder a una enseñanza reglada desde cualquier ubicación, lo que supone un ahorro importante de tiempo y dinero en desplazamientos. 
  • Amplia oferta de estudios, lo que facilita al alumno la posibilidad de escoger en función de sus conocimientos previos y objetivos profesionales. Ahora mismo, por ejemplo existe formación especializada en Legaltech y transformación digital, que recomendamos.
  • Formación personalizada, o lo que es lo mismo, a la carta, donde el usuario pueda elegir lo que desea, desde un curso concreto a todo lo ofrecido bajo una suscripción lo que pone fin a la era de un profesor y un mismo material a compartir entre todos. 
  • Agilidad a la hora de actualizar el material de acuerdo a las últimas tendencias, algo que la formación presencial no puede ofrecer de la misma forma. Un libro puede quedarse anticuado, una página web renueva constantemente sus contenidos. 
  • Variedad de formatos al poder emplear por ejemplo textos, imágenes y sonido ofreciendo muchísimas posibilidades adicionales a la formación tradicional. 
  • Introducir al usuario en las nuevas tecnologías, es decir, para aquellos abogados que aún no se hayan familiarizado con las mismas, la enseñanza online representa una oportunidad de aprender a manejarse con soltura por ejemplo en foros, chats especializados o videoconferencias, entre otros. 

En conclusión, creemos firmemente que debemos apostar por la formación online para así hacer más eficaz la formación de los futuros profesionales del derecho. Ya tuvimos que pasar por la fase de memorizar montones interminables de documentos ahora toca apostar por un modelo virtual que como mínimo: 1) potencie las habilidades y aptitudes innatas de los estudiantes de Derecho, 2) les ayude a conciliar su formación con su vida personal y profesional a través de la flexibilidad de horarios, 3) les introduzca más que nunca en el uso cotidiano de la tecnología como la gran aliada para nuestro sector y 4) les motive a aspirar a la excelencia como profesionales.

* Felipe Herrera Herrera es abogado especializado en derecho tecnológico en la boutique legal Términos y Condiciones. Consultor y socio en Legaltechies, consultora especializada en servicios Legaltech y de transformación digital para estudios jurídicos, departamentos legales, facultades de derecho y colegios de abogados.

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