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Defensa en causas mediáticas: Más allá del Código, un esquema de litigación para la protección de la reputación
Por Guillermo Briceño Villegas*
Dos frentes, una sola estrategia

Hoy la defensa penal no se juega solo en tribunales. La exposición mediática obliga al defensor a operar en dos planos inseparables: el judicial, donde rigen las garantías del imputado, y el público, donde la opinión se forma con rapidez y la presunción de inocencia no existe. Ignorar esta dualidad no es opción: una defensa jurídicamente sólida puede resultar inútil si la reputación del cliente queda destruida, así como una mala gestión comunicacional puede afectar la estrategia procesal.
La pendiente resbaladiza del silencio
En causas de alta connotación, el silencio no es una zona segura, sino un vacío que otros llenarán con especulación y filtraciones interesadas. Por eso, la gestión de crisis apunta a disputar el control del relato mediante un mensaje claro y centralizado. No se trata de convertir al defensor en comentarista, sino en un estratega capaz de proteger la reputación del cliente en el espacio público, sin comprometer nunca su posición judicial.
Un esquema de litigación
La experiencia acumulada en este tipo de causas y en la gestión de asuntos críticos, nos permite asumir la defensa penal desde un enfoque sistemático basado en cinco ejes estratégicos:
- Análisis de entorno y ecosistema.
Antes de definir cualquier estrategia, hay que comprender el contexto en que se desarrollará el caso. Chile no es heterogéneo. No es lo mismo defender a una autoridad migratoria del norte, que a un funcionario de transportes en el sur.
Se requiere una lectura precisa del ecosistema mediático local, las dinámicas políticas del territorio y las relaciones preexistentes entre actores institucionales.
Debe considerarse también si el tribunal y la fiscalía han conocido casos similares previamente, qué antecedentes existen sobre su aproximación a la prensa, y cómo se han comportado las policías involucradas en casos anteriores.
Una estrategia diseñada sin esta comprensión opera a ciegas.
- Mapeo de actores y stakeholders.
El análisis de stakeholders es una herramienta central para identificar a quienes tienen interés en el caso, evaluar su capacidad de influencia y anticipar sus posibles acciones. Considera actores directos del proceso penal y actores indirectos como medios de comunicación, organizaciones, actores políticos y opinión pública. Su clasificación según interés e influencia permite definir prioridades: a quién gestionar activamente, a quién mantener informado y a quién monitorear.
Este mapeo facilita anticipar movimientos y alianzas que pueden impactar tanto en la estrategia judicial como la dimensión reputacional del caso.
- Estrategia comunicacional coherente.
El mensaje nunca debe contradecir la teoría del caso, ni la actuación ante los medios puede comprometer la posición procesal. La estrategia comunicacional debe definir mensajes clave, identificar voceros apropiados y establecer canales de comunicación.
Las estrategias comunicacionales pueden ser reactivas, comunicando ante requerimientos externos; o proactivas, informando antes de que surja la demanda, liderando el flujo informativo. También pueden privilegiar la accesibilidad, con transparencia y apertura al diálogo; o la consistencia, con mensajes básicos mediante declaraciones oficiales. La elección depende del momento procesal, del perfil del cliente y de la dinámica del caso.
- Apertura a instancias estratégicas.
Los tribunales no son solo para discutir los hechos y el derecho, también son plataformas de resonancia que permiten llegar a audiencias más amplias. Los Juzgados de Garantía, las Cortes de Apelaciones, la Corte Suprema y el Tribunal Constitucional, son espacios donde el debate público puede reconducirse hacia términos más favorables. Debemos mirar todo, como si todo pudiera entrar al debate público, y seleccionar las piezas a las que conviene llevar la atención.
- Preparación para la gestión de crisis.
Toda causa mediática es potencialmente una crisis reputacional. Operamos en entornos volátiles, por ello, la defensa debe prepararse de manera anticipada con protocolos de respuesta ante escenarios adversos, identificación de públicos prioritarios, diseño de mensajes de contención y sistemas de monitoreo que permitan detectar tempranamente la manifestación de nuevos riesgos.
La defensa debe prepararse para el escalamiento del conflicto mientras trabaja por el mejor resultado posible.
El día después
El éxito en una causa mediática no se mide solo por la sentencia, sino por la capacidad de resguardar aquello que el cliente nos confía junto con su libertad: su nombre, su trayectoria y la posibilidad real de seguir adelante tras el proceso. Las formas importan, porque también son parte del fondo.
La defensa penal exige ampliar el campo de acción del abogado integrando el rigor técnico con una estrategia comunicacional coherente que proteja, al mismo tiempo, la libertad y la reputación.
Al final, la pregunta que queda no es solo si el cliente recuperó su libertad, sino:
¿Qué queda de usted después de este proceso?
*Guillermo Briceño Villegas es abogado especialista en derecho penal y en asuntos públicos. Actualmente es socio y cofundador del estudio de abogados Briceño Canales.




