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Antropoceno: el ser humano y su impacto irreversible en el planeta

Investigadores UC redactaron un Manifiesto en Chile, proponiendo medidas extraordinarias para reducir la huella negativa que ha dejado el hombre en el planeta.

antropoceno

Javiera Bianchi / Sofía Martin

El Estudios Críticos del Antropoceno (ECA), es una plataforma de investigación de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Está liderada por Manuel Tironi y Cristián Simonetti y cuenta con el apoyo del Centro de investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (CIGIDEN)

Antropoceno, según el ECA, “es un término propuesto por la comunidad científica para nombrar a la época geológica actual, haciendo referencia al ser humano y su irreversible impacto en procesos biofísicos a escala planetaria”.

De esta forma, crearon el Manifiesto Antropoceno en Chile: Hacia un nuevo Pacto de Convivencia, que propone una forma de coexistir con la naturaleza, en que el hombre no domina. Así, entrega propuestas para pensar y vivir en esta época.

Algunos de las proposiciones fueron:

  • Repensar el sentido de la humanidad en la historia. Ya no bastan intervenciones puntuales. Los discursos sobre la “sustentabilidad” y la “ecología” no logran responder a la escala del desafío. Creen que se necesita un nuevo Pacto de Convivencia, es decir, un trato para redefinir la manera de vivir juntos, todos y todas, animales, vegetales, minerales y microrganismos en este planeta.
  • Replantearse la manera de conocer las cosas. Sugieren atreverse a explorar, experimentar y especular de manera creativa y colaborativa.
  • El Antropoceno empuja a revisar la demarcación entre conocimientos válidos e ilegítimos, expertos y legos. Invitan a cultivar una humildad profunda y una apertura cuidadosa y constructiva frente a múltiples sensibilidades, prácticas y saberes que han sido eclipsadas en la lógica tecnocrática.
  • Re-escribir la Constitución. Creen que falta una carta fundamental que trace los lineamientos para futuros más solidarios y sustentables.  En lo fundamental, esta nueva constitución debería establecer otra definición de lo humano y los principios que rigen su convivencia, derechos y deberes.
  • Redefinir lo que se entiende por “bienes comunes”. Expresan que no se puede seguir manteniendo el esquema legal que le otorga a la propiedad privada prominencia jurídica, traduciéndola como derecho ilimitado sobre seres y fuerzas no-humanas sobre la Tierra.
  • Actuar ahora a través de acciones visionarias, concretas y decididas. El tiempo es limitado y el cambio es urgente.
  • Foco en justicia socio-ambiental y adaptabilidad. Chile experimentará de manera específica los efectos del hombre en la Tierra y creen que hay que saber cómo, dónde y por quiénes será vivido, para diseñar políticas efectivas. Esto, dicen desde el ECA, se traduce en entender los cambios planetarios como fenómenos localizados histórica y geográficamente y cuyos efectos poseen una desigual distribución. Continúan diciendo que el diseño de políticas públicas debe asumir que mientras nuestra contribución nacional a los cambios planetarios podrán ser menores, éstos tendrán efectos sustanciales sobre nuestros territorios y comunidades.
  • Más colaboración. Sugieren que el Antropoceno indica la inseparabilidad entre la naturaleza y la política y, por tanto, obliga a romper las barreras disciplinares que han marcado la producción de conocimiento en occidente y particularmente en Chile. “Esto involucra transformar todo el aparataje de creación científica: repensar los currículos pedagógicos; cambiar los contenidos y la organización de los “departamentos”; re-estructurar la administración y gestión de las universidades; centrar la producción científica en torno a problemas complejos; eliminar la obsoleta división entre ciencia “aplicada” y “básica”; generar un nuevo esquema de incentivos para proyectos transdisciplinares; reformatear el sistema de financiamiento de la investigación nacional; crear espacios de colaboración con ciudadanos y ciudadanas y otros saberes; crear espacios genuinos de diálogo entre conocimiento y política”, explican.

El Derecho y el Antropoceno

Jorge E. Viñuales, en un ensayo plasmado en el paper “Law and the Anthropocene“, de 2016, destaca el hecho de que aun cuando las ciencias sociales y las humanidades han abordado la compleja interacción del ser humano con el medioambiente, esa afirmación no es tan cierta cuando se enfoca en el Derecho y los abogados.

Al tratar diversos ángulos del Antropoceno, suele ignorarse incluso la mera mención de disciplinas jurídicas como parte de una aproximación integrada, mientras que otros aspectos legales son descuidados o, en el mejor de los casos, son tan solo nombrados al pasar hacia las ciencias naturales.

No es que cause sorpresa —dice Viñuales—, porque el Derecho y el estudio de sus materias han sido organizados como una disciplina aislada del saber, por décadas. “Los abogados son responsables en parte. Nos pasamos gran parte de nuestro tiempo hablando entre nosotros, y nuestra concepción de la interdisciplinariedad ha tenido una visión simplista, mantenida en el tiempo”, dice.

Hasta 2016, había habido 3 tipos de contribuciones desde el mundo jurídico acerca del rol que lkuega el Derecho en el Antropoceno, lo que incluía 2 libros, un artículo en una revista especializada, y un pequeño número de artículos; la gran mayoría escritos por abogados ambientalistas.

“Es entendible, pero es un  problema”, dice el autor. El derecho ambiental, sea doméstico o internacional, ha sido construido sobre la idea de que su propósito y razón de ser es enfrentar los efectos negativos de transaciones en las cuales no ha participado quien sufre consecuencias adversas, sean terceros o el propio medioambiente.

No obstante, este área del Derecho estaría lejos de ser la única en conectar con el análisis del Antropoceno: “Los abogados harían bien en observar con amplitud de miras las leyes que dieron forma a la estructura industrial, condiciones laborales, comercio, inversiones, impuestos y distribución de la riqueza; incluso la organización misma del Estado”, prosigue.

Incluso deberíamos ir más allá y revisitar clasificaciones legales fundamentales —propone—, tales como “causalidad”, “sujeto”, “obligación”, “propiedad”, “responsabilidad”, “personalidad jurídica”, “empresa”, “Constitución” o “soberanía”, para entender cómo dichos conceptos han jugado un papel en apuntar y sostener el Antropoceno. Asimismo, esta revisión permitiría comprender cómo podrían ser ajustados o incluso reemplazados para lograr sociedades más resilientes y respetuosas.

 

Javiera Bianchi

Periodista EstadoDiario

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