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Buscar empleo en Chile: una odisea
El año 2025 tuve la oportunidad de moderar un encuentro laboral en Icare, instancia en la que Juan Bravo -Director Observatorio del Contexto Económico de la UDP- expuso las dramáticas cifras que muestran el tiempo que una persona actualmente se demora en encontrar un nuevo empleo. En ese momento, quizás la cifra que más me llamó la atención fueron los 13 meses promedio que un trabajador universitario se demoraba en conseguir un nuevo trabajo formal y la creciente cantidad de personas que -si bien estaban contratadas- prestaban servicios para una labor menos calificada o por una jornada laboral inferior a la que están dispuestos a realizar. Solo a modo de ejemplo, el 33,4% de los hombres que trabajan con jornada parcial, lo hacen de manera involuntaria.
Por: Sebastián Parga*
El año 2025 tuve la oportunidad de moderar un encuentro laboral en Icare, instancia en la que Juan Bravo -Director Observatorio del Contexto Económico de la UDP- expuso las dramáticas cifras que muestran el tiempo que una persona actualmente se demora en encontrar un nuevo empleo. En ese momento, quizás la cifra que más me llamó la atención fueron los 13 meses promedio que un trabajador universitario se demoraba en conseguir un nuevo trabajo formal y la creciente cantidad de personas que -si bien estaban contratadas- prestaban servicios para una labor menos calificada o por una jornada laboral inferior a la que están dispuestos a realizar. Solo a modo de ejemplo, el 33,4% de los hombres que trabajan con jornada parcial, lo hacen de manera involuntaria.
Hoy la situación no es distinta. Con 830.000 personas cesantes según el INE, los datos del Barómetro Laboral y Previsional de la Universidad del Desarrollo (UDD), entregan cifras silenciosamente alarmantes: 6,9 meses promedio es lo que se demora un trabajador en lograr un nuevo empleo, donde las mujeres tienen las de perder porque el tiempo se extiende a 7,2 meses. Para hacerse una idea, son cifras casi iguales a las que tuvimos post estallido social e inicio de la pandemia (primer trimestre de 2022) y que han ido creciendo sostenidamente desde el año 2024.
Si bien, los dramáticos indicadores no son frutos de la contingencia de corto plazo, sino que son el resultado de políticas públicas que han generado un menor nivel de inversión y crecimiento, resulta oportuno preguntarse si las medidas directamente laborales que ha tomado el Gobierno en los últimos 4 años, han generado este drama para muchas familias chilenas.
La reducción de la jornada laboral, ley de 40 Horas, y la restricción de la excepción de jornada; la denominada ley Karin, las interpretaciones sobre proteccionistas de la Dirección del Trabajo y los Tribunales tanto en las causales de despido como en criterios de negociación colectiva, han tenido -qué duda cabe- impactos directos en la contratación y la generación de nuevos puestos de trabajo, especialmente de mujeres y personas sin experiencia, lo que no significa tener que derribar lo generado, pero si darse cuenta de las implicancias que estas medidas tienen en el diario devenir. Solo a modo de ejemplo, el proyecto de ley de sala cuna para mascotas demuestra el escaso conocimiento de la realidad en que viven millones de trabajadores y cesantes en nuestro país. Generar cargas al empleo con derechos que pueden ser muy loables y bien intencionados genera impactos y costos, y las cifras así lo demuestran.
Finalmente, estos datos también se relacionan con una noticia de hace algunas semanas atrás, donde la Dirección del Trabajo publicó que la cantidad de trabajadores involucrados en huelgas durante el año 2025 se había reducido, lo que nos resulta de toda lógica entre aquellos que asesoramos procesos de negociación colectiva, ya que -quiéralo o no- los trabajadores tienen temor de perder sus fuentes de trabajo , ¿Cómo no? si el promedio de búsqueda de trabajo se encuentra en casi 7 meses promedio, y subiendo.
*Sebastián Parga Abogado. Parga, Montes, Vasseur, Laborales




