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Kirkland deja de informar y la métrica se queda
Kirkland deja de entregar sus cifras porque el ranking podría incentivar lo cuantitativo.
Por: Daniel S. Acevedo Sánchez | Linkedin | Email
CEO de Bredia. Legaltech & Taxtech.
El 7 de octubre Kirkland & Ellis comunicó por carta a The American Lawyer, la revista que elabora el ranking financiero anual de los grandes estudios estadounidenses, que dejará de entregar sus cifras de ingresos y utilidades a la prensa especializada. Según el Am Law 100 de este año, Kirkland fue el primer estudio del mundo en superar los US$10.000 millones de ingresos.

La carta ofrece dos razones. La primera es que informar públicamente ingresos y utilidades no aporta valor significativo a sus clientes ni refleja el calibre de su trabajo. La segunda es que los rankings podrían incentivar métricas cuantitativas por encima de las fortalezas cualitativas sin captar lo que más importa del trabajo legal, que es la calidad del servicio y los resultados para el cliente.
La segunda razón apunta al indicador que organiza ese ranking. La utilidad por socio de capital divide las utilidades del estudio entre el número de socios dueños. Mide cuánta utilidad hay por cada dueño y deja fuera el precio, el costo y el resultado de los asuntos que el cliente contrata.
El indicador depende además de cuántos dueños hay. En la edición 2026 del Am Law 100, que recoge los resultados de 2025, los socios sin capital de los cien estudios del ranking crecieron cerca de 7% y los socios de capital 2%. David Lat señaló en Original Jurisdiction que esa diferencia ayuda a explicar por qué la utilidad por socio subió 14% en el mismo período. Si las utilidades crecen más rápido que el número de dueños, el promedio sube.
El economista británico Charles Goodhart observó en 1975, a propósito de la política monetaria de su país, que toda regularidad estadística tiende a colapsar cuando se la presiona con fines de control. En 1997 la antropóloga Marilyn Strathern le dio la forma con que hoy circula: cuando una medida se convierte en objetivo, deja de ser una buena medida.
La carta de Kirkland, firmada por el estudio que encabeza la tabla por ingresos, describe ese mecanismo desde dentro del sector.
Kirkland no es el primero en apartarse. Freshfields dejó de publicar sus resultados financieros en 2023 y Mishcon de Reya dejó de informar su utilidad por socio con el argumento de que el indicador no era útil para su negocio. Cada salida resuelve la inquietud del estudio que se va y deja el indicador en pie para el resto del mercado, que lo sigue usando como punto de comparación, también para reclutar.
La pregunta que la carta deja abierta es qué información pública le serviría a quien compra servicios legales. Un gerente legal que elige estudio necesita saber cuánto cuesta un asunto comparable, cuánto se desvió el presupuesto de lo cotizado y qué resultado obtuvo el estudio en casos parecidos. Ninguno de esos datos aparece en un ranking construido sobre utilidades por dueño.
Para un mercado como el chileno, que todavía no eligió qué indicadores publicar, el episodio ofrece la posibilidad de no heredar el que algunos grandes estudios empiezan a abandonar.
El estudio que más factura en el mundo dejó por escrito que los números con que el mercado lo compara no capturan la calidad de su trabajo ni los resultados para sus clientes. La afirmación vale para todo el sector. La próxima edición del ranking mostrará cuántos estudios están dispuestos a sacar la misma conclusión.
Por Daniel S. Acevedo Sánchez*




