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Afiliación obligatoria y una mirada laboral

"Quizás lo más llamativo del anuncio es que, cuando se discutió la reforma laboral llevada a cabo en el segundo gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, muchos de los impulsores de la afiliación obligatoria al Colegio de Abogados estimaban que la afiliación sindical automática (u obligatoria) iba contra los tratados internacionales y que era una transgresión a la libertad de las personas. Pareciera, ahora, que la afiliación obligatoria es justificada porque favorecería intereses que parecen legítimos".

Por Sebastián Parga *

Hace pocos días se supo que el Colegio de Abogados, encabezado por un connotado abogado laboral, está proponiendo incluir en la nueva Constitución la obligación de afiliación obligatoria de los abogados a su asociación gremial.

Algunos de los defensores de la restricción al derecho fundamental de libertad de asociación, dicen que el objetivo es el control ético de la profesión. Esto recuerda al Príncipe de Maquiavelo, quien afirmaba que el fin justificara los medios. ¡Qué preocupante argumento, sobre todo considerando que quienes lo sostienen son consejeros del Colegio de Abogados!

Más allá de poder discutir la forma de aplicar un parámetro ético a nuestra profesión (lo que me parece muy legítimo y oportuno), cualquier profesión u oficio debe tener la legítima libertad para ser ejercida, sin estar obligado a pertenecer a ninguna institución gremial.

Sebastián Parga

Quizás lo más llamativo del anuncio es que, cuando se discutió la reforma laboral llevada a cabo en el segundo gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, muchos de los impulsores de la afiliación obligatoria al Colegio de Abogados estimaban que la afiliación sindical automática (u obligatoria) iba contra los tratados internacionales y que era una transgresión a la libertad de las personas. Pareciera, ahora, que la afiliación obligatoria es justificada porque favorecería intereses que parecen legítimos. ¿No es eso adecuar las normas en favor de sus propias convicciones u opiniones?.

Es preocupante el hecho de que esta institución gremial pretenda atribuirse el catón de la moral, cuando muchos de los que apoyan la iniciativa —con los mismos argumentos jurídicos— ahora opinan diametralmente distinto a como lo hacían hace un tiempo, solo porque ahora el fin pareciera ser legítimo (el control de la ética profesional). ¿Cambiaron de opinión acerca de la sindicalización obligatoria?, ¿Estiman ahora que haber acudido en ese momento al Tribunal Constitucional fue inapropiado? Qué curiosidad conocer las respuestas a estas preguntas.

Con todo lo comentado, ¿qué seguridad se tendrá de que esa institución no se transforme en un instrumento político o sea controlada por grupos de interés? El primer principio que esperaría de una institución que busca determinar parámetros éticos es que declare que el fin no justifica los medios, especialmente tomando en cuenta que este marco se aplicaría a los abogados y a quienes son auxiliares de la administración de justicia.

Muchos creemos firmemente en la libertad de las personas. Numerosas normas, de todo tipo de rangos, la garantizan. Hay tratados internacionales que la protegen, tal como garantizan la libertad de la afiliación sindical y la libertad del ejercicio profesional. No estoy afiliado a ningún partido político ni club de fútbol. Espero que en el futuro se me respete el derecho a decidir si afiliarme —o desafiliarme— a una asociación gremial, como la es el Colegio de Abogados.

Sebastián Parga es Socio de Canales_Parga Abogados Laborales

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