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LegalTech: ¿dónde estamos y hacia dónde va el derecho?

"El uso de sistemas de justicia predictiva, el uso de big data, los abogados y jueces robots, los algoritmos (entre otras muy diversas herramientas), han dado paso al nacimiento de nuevos tipos de derechos (por ejemplo, los derechos digitales), y, por lo tanto, al nacimiento de nuevos conflictos. Pero sobre todo supone una gran disyuntiva para muchos profesionales: adaptarse o desaparecer".

Por Michelle Azuaje Pirela *

El pasado 26 de junio de 2020 la Universidad Autónoma de Chile y EstadoDiario celebraron el primer seminario en línea “LegalTech y Transformación Digital de la Abogacía. Desafíos para el ejercicio y la enseñanza del Derecho en Iberoamérica.” Este seminario contó con la participación de los profesores e investigadores Moisés Barrio de la Universidad Complutense de Madrid, Cecilia Danesi de la Universidad de Buenos Aires, Sebastián Bozzo, Pablo Contreras y Michelle Azuaje de la Universidad Autónoma de Chile, y se trató de un espacio en el que fueron abordados algunos de los retos y desafíos concretos que enfrenta la abogacía tanto desde la perspectiva de su ejercicio como de su enseñanza. 

En ese contexto, las exposiciones de los académicos apuntaron a que la respuesta a la pregunta ¿dónde estamos y hacia dónde va el Derecho? puede abordarse desde al menos dos perspectivas. En primer lugar, desde el impacto que significa el uso de herramientas tecnológicas para facilitar la gestión de los despachos de abogados, la prestación de servicios y el trato con el cliente, bajo el término conocido como “LegalTech”.  En segundo lugar, desde la perspectiva del impacto que está significando y significará la irrupción de la inteligencia artificial en diversas tareas relacionadas con la abogacía, los negocios, e incluso con la administración de justicia.  

Sobre el impacto de la Legaltech

Michelle Azuaje Pirela

El término “Legaltech” (que no es otra cosa que una abreviación de las palabras anglosajonas “Legal Technology”, en español, “Tecnología Legal”), se refiere fundamentalmente a una serie de soluciones tecnológicas y de software que, en aras a conseguir una mayor competitividad y una mejora de la productividad, ayudan a los operadores jurídicos a racionalizar y mejorar la prestación de los servicios jurídicos. En ese sentido, comprende el uso de tecnología y software en el entorno jurídico, que permite ofrecer un valor añadido1Barrio Andrés, Moisés. (2019). “Hacia la transformación digital de las profesiones jurídicas”, disponible en: http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/b8e7416b-ddb9-4b5d-9054-2e5413ee4c91/ARI116-2019-Barrio-Hacia-la-transformacion-digital-de-las-profesiones-juridicas.pdf?MOD=AJPERES&CACHEID=b8e7416b-ddb9-4b5d-9054-2e5413ee4c91. Este valor añadido muchas veces significa disminuir la carga de trabajo o incluso eliminar la necesidad de un abogado para ciertas tareas.

Si bien es cierto que los mayores desarrollos de Legaltech pueden hallarse especialmente en Estados Unidos, Francia, Canadá, Reino Unido y España (por mencionar algunos casos destacados), el uso de herramientas tecnológicas aplicadas a los servicios legales es una realidad que está cada vez más presente en el mundo e incluso en América Latina, aunque en nuestros países su implementación va a una velocidad distinta. 

En lo que dice relación con Chile, algunos reportes de mediados del 2019 hablaban de que estamos todavía en un estado incipiente (lo que, en todo caso comenzó en 2016). Si bien para aquel entonces ya existían al menos 25 empresas relacionadas con el uso de tecnología para proporcionar servicios legales a lo largo del territorio chileno. Estas se concentran especialmente en la Región Metropolitana y Valparaíso2Sobre esto se recomienda el análisis de Felipe Herrera ¨El estado de la Legaltech en Chile¨, publicado en 2019 por Legaltechies, disponible en: https://legaltechies.es/2019/07/25/el-estado-de-la-legaltech-en-chile/.  

Las mencionadas empresas se dedican fundamentalmente a ofrecer servicios tales como: software de gestión para despachos de abogados (documentación, carga de horas, alertas de expedientes, entre otras); plataformas para adquirir y/o generar contratos en línea; plataformas de intermediación para que los abogados se den a conocer y los clientes encuentren a su abogado (marketplaces jurídicos); servicios para la automatización de algunos procesos, entre otros. 

Sobre el impacto de la inteligencia artificial en el Derecho

Por otra parte, está la inteligencia artificial.  La que en términos muy generales se refiere a la ciencia de hacer que las máquinas hagan cosas que requerirían inteligencia si fueran hechas por personas. O bien, a la ciencia y la ingeniería de hacer máquinas inteligentes3McCarthy, John. (2018). “What Is AI? / Basic Questions”, disponible en: http://jmc.stanford.edu/artificial-intelligence/what-is-ai/index.html.

La irrupción de la inteligencia artificial y su uso en incremento, impone a diversos profesionales -incluidos los abogados- la tarea de repensar sus disciplinas, no solo para justificar o desmitificar los grandes temores “a ser reemplazados”, sino además para resolver nuevos tipos de conflictos para los cuales la legislación no está preparada y para (¿por qué no decirlo?) hacer el mejor aprovechamiento de algo que, en definitiva por mucho que se le humanice, es una herramienta más que el desarrollo de la creatividad y la innovación humana nos han permitido presenciar. 

En efecto, el uso de sistemas de justicia predictiva, el uso de big data, los abogados y jueces robots, los algoritmos (entre otras muy diversas herramientas), han dado paso al nacimiento de nuevos tipos de derechos (por ejemplo, los derechos digitales), y, por lo tanto, al nacimiento de nuevos conflictos. Pero sobre todo supone una gran disyuntiva para muchos profesionales: adaptarse o desaparecer. 

Lo que viene

Considerando que resolver conflictos jurídicos es y seguirá siendo una necesidad importante dentro de cualquier sociedad realmente no podría afirmarse rotundamente que se acerca el fin de nuestra profesión, pero sí que se acerca (y, de hecho, ya estamos viviendo) una importante transformación cuyo mayor o menor impacto y velocidad dependerán de las características de cada ordenamiento. 

De hecho, aunque en otras latitudes ya se ha llegado a reportar que efectivamente grandes firmas han reemplazado a abogados por sistemas automatizados4Trincado, Belén. (2019). “Los bufetes admiten que los robots ya suplen a algunos abogados”, disponible en: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2019/12/03/legal/1575388049_051347.html, en el caso de Chile se ha planteado que el tamaño del mercado y el poco volumen de documentos que se administran en las firmas legales serían obstáculos para el mayor crecimiento del sector de legaltech en el país5Neumann, Sofía. (2019). “Baja penetración del LegalTech en Chile pone en riesgo eficiencia de los estudios y generencias legales”, disponible en: https://www.df.cl/noticias/tendencias/transformacion-digital/baja-penetracion-del-legaltech-en-chile-pone-en-riesgo-eficiencia-de-los/2019-12-19/102933.html. Sin embargo, los cambios son inminentes y la pandemia ha venido a acelerarlos. 

En todo caso, con estos procesos de transformación llegarán también nuevas oportunidades de prestación de servicios, nuevas áreas de especialización y nuevas profesiones jurídicas para quienes estén preparados para aprovecharlas. Entre esas nuevas profesiones jurídicas ya se habla de que surgirán, entre otras, las siguientes: abogados programadores o ingenieros legales: esto es, personas con conocimientos jurídicos y de programación; diseñadores legales o bien, personas que desarrollan herramientas de servicios jurídicos innovadoras a través de la metodología design thinking; analistas de datos legales, esto es, analistas y científicos de datos con conocimientos jurídicos especializados en el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial; y, expertos en tecnoética, esto es, profesionales que entienden el funcionamiento de los algoritmos y la inteligencia artificial, que diseñan y desarrollan herramientas técnico-jurídicas que ayuden a prevenir o eliminar los sesgos derivados del uso de algoritmos6Galeano, Isabella. (2019). “Diseño y tecnología: las nuevas profesiones del sector legal”, disponible en: https://www.thetechnolawgist.com/2019/04/02/diseno-y-tecnologia-las-nuevas-profesiones-del-sector-legal/.   

Asimismo, entre las nuevas áreas de especialización será necesario brindar asesoría vinculada a las nuevas tecnologías conocidas y por conocer, por ejemplo: expertos en ciberseguridad, expertos en protección de datos y analistas de privacidad. Ni hablar del resurgimiento del área de propiedad intelectual e industrial como disciplina encaminada a la protección de las innovaciones y creaciones del intelecto humano, por ejemplo, a través del sistema de derecho de autor y de patentes. 

Aunque en América Latina estos cambios se han venido gestando a paso lento, la pandemia ha venido a, por una parte, aumentar y acelerar la inversión en Legaltech a lo largo del mundo, y, por otra parte, a obligar a la tradicional administración de justicia a servirse de la tecnología para poder ofrecer alternativas de continuidad de servicio en el entorno digital. Así que, el mundo cambió y seguirá cambiando. 

De esta forma, se ha puesto de relieve que, el conocimiento teórico y el aprendizaje memorístico de la disciplina no serán suficientes por sí solos (realmente nunca lo han sido) para enfrentar esta nueva forma de ver y ejercer el Derecho. También que, es verdad que, en muchos casos las máquinas nos superarán en la realización de algunas tareas (por ejemplo, porque son más baratas, porque no se cansan y pueden realizar un mayor número de tareas en menor tiempo), y por esa razón debemos hallar la forma de aprovechar las herramientas tecnológicas al máximo, para lo cual es necesario desarrollar no solo conocimiento jurídico sino también las competencias digitales y otras muchas más, que van más allá de nuestra propia disciplina.

* Michelle Azuaje Pirela es Doctora en Derecho. Actualmente es Coordinadora del proyecto Inteligencia Artificial y Derecho, Universidad Autónoma de Chile, y Profesora e investigadora del Instituto de Investigación en Derecho de la misma casa de estudios.

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