Columnas

El fin del compliance manual ya empezó

Tres continentes, una misma presión: cómo Chile, Australia y Vietnam están redefiniendo la verificación preempleo -y qué pueden aprender las empresas chilenas antes de diciembre de 2026.

Por Oscar Omegna*

El compliance laboral como lo conocemos —planillas, correos, carpetas compartidas— está dejando de funcionar. No por una moda tecnológica. Porque la regulación ya no lo permite.

Oscar Omegna

En menos de doce meses, Chile, Australia y Vietnam habrán completado reformas que cambian radicalmente cómo las empresas gestionan los datos de sus trabajadores y candidatos. Tres continentes, tres tradiciones jurídicas, una misma conclusión: el modelo manual de verificación de antecedentes no escala, no cumple y no sobrevive.

Tres reformas, un mismo calendario

No fue coordinado. Pero los tres países llegaron a lo mismo: consentimiento explícito para procesar datos de candidatos, minimización —solo se recopila lo relevante al cargo— y mecanismos de fiscalización con dientes reales.

Chile Australia Vietnam
Ley Ley 21.719 Privacy Act reforms Ley Nº 91/2025
Vigencia 1 dic. 2026 Escalonada 2025–2026 1 ene. 2026
Consentimiento Explícito e informado Reforzado + transparencia algorítmica Explícito + eliminar si no contratado
Fiscalización Nueva Agencia de Datos Derecho a demandar (tort) Brecha: 72 hrs para notificar
Impacto clave Actualizar RIOHS; minimización Explicar uso de IA en contratación Evaluación de impacto obligatoria

Vietnam elevó su protección de datos de un simple decreto a ley integral. Chile reemplaza una normativa de 1999 que no contempló la era digital. Australia moderniza un marco de 1988 que nunca imaginó el screening automatizado. Tres actualizaciones necesarias, una misma dirección.

Australia: cuando la privacidad se vuelve litigable

Australia ya cruzó la línea. La introducción de un tort estatutario por invasiones graves a la privacidad cambió el juego: por primera vez, un candidato puede demandar a un empleador que maneje sus datos de forma indebida durante un proceso de selección.

El compliance dejó de ser un tema de back office. Es riesgo corporativo, a nivel de directorio.

Y hay más. Desde diciembre de 2026, las organizaciones que usen sistemas automatizados para decisiones laborales deberán explicar qué datos utilizan y cómo los procesan sus algoritmos. No solo qué datos recopilan, sino cómo llegan a sus conclusiones. En un mercado donde el screening automatizado ya representa el 60% de los ingresos globales del sector, esta transparencia algorítmica marcará un estándar que otros países seguirán.

Sumemos el derecho a la desconexión digital, vigente desde agosto de 2024, que obligó a replantear toda la relación laboral —desde la contratación hasta la gestión diaria— con una óptica de derechos mucho más robusta. Australia no está reformando un proceso: está rediseñando el sistema completo.

Vietnam: la regulación que fuerza la tecnología

Vietnam ofrece un caso especialmente relevante para Chile: una economía en rápido desarrollo que saltó de un decreto básico a legislación integral, sin décadas de ajuste gradual.

Un requisito particularmente instructivo: si un candidato no es contratado, sus datos deben ser eliminados. Suena simple. No lo es.

Intente garantizar eso manualmente cuando su empresa gestiona cientos de postulaciones al mes. Sin una plataforma que controle el ciclo de vida del dato de forma automatizada, la eliminación efectiva es prácticamente imposible. La regulación moderna está diseñada, intencionalmente o no, para forzar la digitalización.

Vietnam además exige notificación de brechas en 72 horas y evaluaciones de impacto obligatorias. Esto requiere algo que muchas empresas aún no tienen: visibilidad completa sobre dónde están, cómo se procesan y cuándo se eliminan los datos de cada candidato.

Chile: ventana corta, impacto alto

Con la Ley 21.719 entrando en vigencia el 1 de diciembre de 2026 y la creación de la Agencia de Protección de Datos Personales como ente fiscalizador, la ventana de preparación se cierra rápidamente.

La mayoría de las empresas aún no está preparada.

Las empresas chilenas enfrentan una decisión clara. Pueden optar por la adaptación reactiva: parchear procesos actuales, agregar formularios de consentimiento a lo que ya existe, esperar que baste. El resultado previsible es mayor carga operativa, riesgo legal creciente y procesos que no escalan.

O pueden rediseñar desde el origen. Pensemos en una empresa minera o de retail con 5.000 trabajadores, alta rotación y múltiples certificaciones regulatorias. Hoy, esa empresa probablemente gestiona verificaciones con una combinación de Excel, correos y seguimiento manual —un modelo que genera errores inevitables y auditorías reactivas. Bajo el nuevo marco, eso simplemente no funciona. Lo que necesita es automatización del consentimiento, control del ciclo de vida del dato y trazabilidad completa.

De Australia, la lección es que cuando la privacidad se vuelve litigable, los parches no alcanzan. De Vietnam, el aprendizaje es que los procesos manuales simplemente no pueden cumplir con lo que la ley exige.

De proceso a infraestructura

El cambio fundamental no es digitalizar formularios. Es pasar de tratar el compliance como una tarea que alguien gestiona a tratarlo como infraestructura integrada en cada etapa del ciclo laboral.

En la práctica, esto significa plataformas que automatizan la creación, asignación y seguimiento de verificaciones sin intervención manual. Que se conectan directamente a fuentes oficiales vía API para validaciones en tiempo real. Que priorizan riesgos dinámicamente según impacto y probabilidad. Que ofrecen dashboards centralizados para que los ejecutivos tengan visibilidad completa. Y que gestionan el ciclo de vida del trabajador de punta a punta: desde la verificación preempleo hasta el offboarding.

Antes Ahora
Compliance como tarea Compliance como infraestructura
Manual y fragmentado Automatizado e integrado
Reactivo Predictivo
Datos dispersos Ciclo de vida gestionado
Consentimiento implícito Consentimiento explícito y auditable

Empresas en Australia ya están operando con este modelo. Kinatico, por ejemplo, ha evolucionado la verificación laboral hacia un sistema continuo y automatizado que gestiona cientos de miles de trabajadores en industrias altamente reguladas —salud, construcción, energía, servicios financieros— donde el volumen y la complejidad regulatoria hacen inviable cualquier enfoque manual.

“El error más común que vemos es creer que digitalizar significa pasar formularios a PDF o centralizar archivos. Eso no resuelve nada. El problema no es el formato, es el modelo. Las leyes de Chile, Australia y Vietnam exigen datos conectados, procesos automáticos, auditoría en tiempo real y eliminación por diseño. Eso solo se resuelve con infraestructura, no con parches.”

— Oscar Omegna, CEO de The Improbability Company

Diciembre de 2026 no es una fecha legal. Es una fecha tecnológica.

La convergencia entre Chile, Australia y Vietnam no es académica. Tiene consecuencias comerciales directas. Las organizaciones que construyan infraestructura de compliance ahora —no que adapten procesos, sino que rediseñen el sistema— reducirán costos operativos, contratarán más rápido y ganarán la confianza de candidatos cada vez más conscientes de sus derechos sobre sus datos.

Las que esperen acumularán riesgo, fricción y desventaja competitiva.

El compliance ya no es un proceso que se gestiona. Es un sistema que se define. Y ese cambio ya empezó.

Y como toda transición tecnológica, no afecta a todos por igual: algunos la lideran, otros la sufren.


*Por Oscar Omegna

CEO, The Improbability Company

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