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Desafíos del Colegio de Abogados: Hacia un nuevo trato

"Resulta fundamental formular una autocrítica y reconocer nuestras propias brechas en lo que respecta a la participación de abogados y abogadas jóvenes en la actividad gremial. La capacidad de convocar a nuevas generaciones resulta central para mantener nuestra legitimidad y representación en el foro".

Por Luis Alberto Aninat *

En las próximas elecciones del Colegio de Abogados hay mucho en juego. En primer lugar, resulta fundamental formular una autocrítica y reconocer nuestras propias brechas en lo que respecta a la participación de abogados y abogadas jóvenes en la actividad gremial. La capacidad de convocar a nuevas generaciones resulta central para mantener nuestra legitimidad y representación en el foro. Del mismo modo, en mi rol como consejero he propuesto el desafío de acercar la labor del colegio a mundos muy diversos, para integrar sus perspectivas y posiciones: Corporativos, litigantes, académicos, fiscales de empresas, sector público, gobiernos locales y organizaciones sin fines de lucro, como también a la gran mayoría que ejerce en forma independiente. Procurar ampliar nuestra base de colegiados requiere de una mirada inclusiva e incluyente, con enfoque de género y que brinde espacios a la participación efectiva. 

Luis Alberto Aninat

En segundo lugar, el Colegio requiere reforzar su posición y colaboración en el debate constituyente. Resulta urgente asumir un rol protagónico ante el nuevo escenario del país, participando activamente en los cambios que se necesitan en materia de justicia y ejercicio profesional. Debemos articular una voz firme para contribuir a las grandes discusiones del país y pronunciarnos ante los distintos poderes del Estado sobre el avance de las reformas a la justicia, nueva constitución y el proceso de armonización de las leyes a la nueva realidad del sistema jurídico y judicial del país. La incidencia gremial es clave para reforzar nuestra posición de cara al debate público. No podemos permitirnos menos. 

La integridad pública y privada es un valor intransable para un nuevo pacto social. La ética profesional de quienes están llamados a representar los intereses de partes interesadas es fundamental para cuidar y promover la confianza en la justicia. Por eso he impulsado una tuición ética vinculante y efectiva, que enaltezca la dignidad de nuestra profesión. Se trata de un imperativo para el correcto ejercicio profesional, que debe acompañarse de esfuerzos para cortar de raíz los abusos enquistados en el sistema de justicia que obstaculizan el ejercicio de los derechos de las personas.

Las reformas a la justicia que se encuentran en curso y que también han sido parte del debate constituyente demandan que seamos capaces de transmitir nuestras posiciones para ser parte del perfeccionamiento constante de nuestras instituciones y su funcionamiento. Asistimos a uno de los períodos más intensos y debemos asumir nuestra responsabilidad con el fortalecimiento continuo de la democracia y la justicia, liderando el debate público sobre estos asuntos.

En la misma línea, estoy convencido de que nuestro gremio debe respaldar y acompañar todas las acciones para el fortalecimiento de la independencia de jueces, juezas y estructura orgánica del Poder Judicial, como también la autonomía de Fiscales y Defensores. Entre todos construiremos una mejor justicia, confiable y valorada por las personas. 

A nivel de relaciones con la ciudadanía, creo firmemente en que nuestro gremio debe profundizar sus actividades de extensión, formación y educación a los ciudadanos y ciudadanas para un mejor acceso a la justicia y profundización del rol de responsabilidad social del Colegio. Esto debe ir de la mano con iniciativas de colaboración en el plano de las relaciones internacionales, profundizando lazos, alianzas, convenios e intercambios de buenas prácticas de colegiatura con gremios de abogados de otras latitudes, siempre con el foco en el aporte que nuestra asociación puede brindar a la sociedad.

Hay mucho que avanzar para simplificar el acceso a la justicia para las organizaciones y personas, facilitando el ejercicio de abogados y abogadas que les asisten en sus cometidos. En lo inmediato, promoviendo una discusión amplia sobre la urgencia de la reforma al proceso civil, procedimientos administrativos, sistema notarial y reducción de trámites presenciales. 

Finalmente, en el actual contexto, debemos promover decididamente la certeza jurídica y poner al Colegio al servicio de la reactivación plena del sistema de justicia en la nueva realidad sanitaria.

* Luis Alberto Aninat Urrejola es Consejero Colegio de Abogados de Chile AG y Candidato a reelección por la Lista B “Un nuevo Colegio para un nuevo Chile”.

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