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Firmas de Abogados sin Abogados

La entrada de la IA Generativa en el ámbito legal está transformando la dinámica de las firmas de abogados, redefiniendo las habilidades necesarias para el éxito. La adaptación a estas tecnologías se vuelve esencial para mantener la relevancia en un futuro cambiante.

Por: Rafael Mery*

La Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile realiza todos los años una feria laboral que reúne a las principales firmas de abogados, las que hacen sus mayores esfuerzos por atraer a los mejores egresados para formar parte de sus equipos.

Rafael Mery

Con la ilusión de ser contratados en una de las firmas de abogados de elite y comenzar una larga carrera profesional, los estudiantes de último año o los recientemente egresados se pasean por los diferentes stand buscando las mejores oportunidades para ello.

Sin embargo, lo que nadie les ha dicho es que el papel del abogado/a asociado en una firma legal nunca se ha visto tan amenazado como ahora. Y su rival es la IA Generativa la que está a poco de entrar fuertemente en el flujo de trabajo de las firmas legales.

A medida que la IA Generativa adquiera mayor capacidad y se generalice su uso en las firmas de abogados, reducirá la necesidad de abogados juniors que hoy se dedican a realizar muchas tareas sencillas y repetitivas. La IA Generativa hará más rápido (y mejor) el trabajo de los asociados, y hará que los abogados sean más “productivos”. Esta mayor productividad afectará la rentabilidad de las firmas -las que basan sus ingresos en las horas facturables- porque ahora tendrán menos horas que registrar, especialmente los juniors.

Seguramente para muchos esto es ciencia ficción; la IA Generativa no llegará tan pronto y es mejor preocuparse de alcanzar las metas propuestas al 31 de diciembre. Bajo esa mirada, la firma seguirá contratando asociados recién egresados bajo la promesa de ser socios, no pondrá atención a los cambios tecnológicos que se avecinan y seguramente, más temprano que tarde, vivirán su propio “momento Kodak” (sino sabe de qué se trate eso, vaya y googlee, y vea lo que le pasó a Kodak por no creer en la fotografía digital).

Pero si su firma está pensando en el 2030 o 2040, entonces siga el consejo de Wayne Gretzky (el jugador de hockey), y juegue donde va a estar el disco; no donde está ahora.

Las firmas de abogados se organizan en base al apalancamiento o leverage. Los socios se apalancan en el trabajo de los abogados junior quienes les permiten, haciendo el trabajo “duro”, estar al mismo tiempo en más de una operación y atendiendo a más de un cliente a la vez.

Ese modelo de trabajo está llegando a su fin y los principales perjudicados serán los abogados junior; no los de hoy, sino los que caminan por la feria laboral esperanzados de ver cumplir sus metas en una u otra firma. Ello porque sus profesores y profesoras no les advirtieron de los desafíos laborales que enfrentarán, sino que dedicaron sus horas de clase a estudiar la letra de cambio, el juicio ejecutivo, la ley de IVA y un sinfín de cuestiones que de nada le servirán en el futuro.

El reto y la oportunidad que tienen por delante las firmas de abogados es empezar a convertir a los “asociados” en “socios” desde el primer día. Ya no servirá transformar en “horas facturables” el trabajo de los asociados junior: ese trabajo lo hará la IA.

De allí que las firmas buscarán otro tipo de abogados/as, no los típicamente formados en las facultades de derecho. Requerirán abogados/as bien formados, pero no solo en derecho, competentes y seguros de sí mismos, que pueden conseguir clientes, que tengan visión de negocios, que sepan trabajar con la tecnología y que tengan habilidades interpersonales, las llamadas “soft skill”.

Si tu estas estudiando derecho, comienza hoy a pensar dónde estará el disco, porque la tecnología invadirá a la profesión legal y al derecho en los próximos años.

Si tienes una firma de abogados revisa cómo tu modelo de negocio, tu estructura de compensación y la dinámica organizativa se deberá ajustar a la integración de la IA. De lo que se trata, es adaptarse o quedarse atrás.

Hasta hoy, una firma puede facturar más horas a un cliente si dos (o 4 o 10) abogados trabajan en su asunto. El éxito de las firmas de abogados y su crecimiento en los últimos 20 años, o más, se ha basado en las hora facturables y en el apalancamiento. Con la automatización y la IA Generativa, sin embargo, puede que las firmas no tengan trabajo que apalancar y el modelo de negocio que los llevó a la cima los puede llevar también al fracaso.

Dentons anuncio hace unos días el próximo lanzamiento de su propia versión de ChatGPT llamada “fleetAI“, herramienta que incluye un chatbot que permitirá a los abogados de la firma realizar investigaciones, generar contenido e identificar argumentos jurídicos relevantes. Y un segundo bot que permite cargar múltiples documentos para su análisis, incluida la extracción y consulta de datos clave como cláusulas y obligaciones.

Meses antes, Allen & Overy presentó a “Harvey”, su plataforma de machine learning y data analytics, que permite automatizar y mejorar diversos aspectos del trabajo legal, como el análisis de contratos, los due diligence, litigios y compliance.

Por último, Gunderson Dettmer, la firma de Silicon Valley, ha anunciado su “ChatGD”, herramienta que utiliza tecnología de IA Generativa y permite a los abogados de la firma consultar y modificar documentos utilizando los modelos de OpenAI a través de Microsoft Azure.

Estos ejemplos muestran que el sector legal irá incorporando estas nuevas tecnologías a sus flujos de trabajo, reconfigurando la forma en que los abogados trabajan e interactúan con los clientes.

Por ahora, la clave está en entender hacia donde se moverá la abogacía y cómo la IA Generativa y las nuevas tecnologías impactará el trabajo legal. No se trata de salir a comprar tecnología para “estar al día”; se trata de conocer las herramientas y tecnologías disponibles, y ver cómo incluirlas al interior de la firma, revisando los procesos y viendo cómo apalancarse en ellas para prestar un mejor y más eficiente servicio a los clientes.

*Rafael Mery. Director de LATAM Mirada 360°

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