Columnas
Nuevo Embajador de Chile en Alemania: Nuevos Desafíos
Por Fernando Acuña*
El reciente cambio en la representación diplomática chilena en Alemania abre una oportunidad para redefinir una de las relaciones económicas más relevantes de Chile en Europa. Tras el período de la embajadora Magdalena Atria durante el gobierno del Presidente Boric, asumirá como nuevo embajador Roberto Ruiz bajo la administración del Presidente Kast.
La gestión diplomática anterior estuvo marcada por una agenda centrada en la transición energética, la promoción de una Política Exterior Feminista, así como en temas de equidad de género y derechos humanos. Si bien estos ejes reflejaron prioridades legítimas, lo cierto es que varios aspectos estratégicos de la relación económica bilateral quedaron menos desarrollados de lo que exige el actual contexto internacional.
En este contexto, el nuevo embajador Roberto Ruiz tendrá la oportunidad y la responsabilidad de reorientar la relación bilateral hacia una diplomacia económica activa que permita atraer inversión, generar transferencia tecnológica y consolidar proyectos estratégicos en sectores clave.

Para ello, existen al menos cinco áreas donde la acción diplomática debería concentrarse con especial prioridad.
Primero: Transmitir avances respecto a la “permisología”.
Uno de los principales cuestionamientos de los inversionistas europeos ha sido la excesiva lentitud en la tramitación de proyectos de inversión. En este sentido, el nuevo embajador deberá desempeñar un rol activo comunicando los avances de la nueva Ley de Permisos Sectoriales y la futura implementación de una ventanilla única digital que reorganizará cientos de autorizaciones administrativas.
Segundo: reconstruir confianza jurídica para la inversión extranjera.
La atracción de capital germano, particularmente para megaproyectos en minería, infraestructura energética e hidrógeno verde, requiere un marco institucional sólido y predecible. Las reglas claras desde un inicio permiten una planificación financiera a largo plazo, sin la cual no es posible desarrollar proyectos a gran escala.
Tercero: destrabar el Convenio de Doble Tributación entre Chile y Alemania.
La ausencia de este acuerdo sigue siendo uno de los mayores obstáculos para la inversión alemana en el país. Actualmente, la carga impositiva efectiva para capitales alemanes puede alcanzar hasta una cifra superior al promedio OCDE, lo que reduce significativamente la competitividad de Chile frente a otras jurisdicciones que sí cuentan con convenios vigentes.
Cuarto: Apoyo en actores locales:
La diplomacia económica no puede operar de forma aislada. La articulación con el sector privado será fundamental. En este sentido, la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria (AHK Chile) seguirá siendo un actor clave para reducir riesgos de entrada, facilitar información confiable y conectar a las empresas alemanas con oportunidades concretas en el mercado chileno.
El desafío para el nuevo embajador chileno en Alemania será claro: pasar de una diplomacia declarativa a una diplomacia económica activa que permita convertir esa relación histórica en una plataforma concreta de inversión, desarrollo tecnológico y cooperación entre ambos países.
*Fernando Acuña
Abogado
Director Acuña-Silva Asociados.Rechtsanwälte




