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Innovar como el ave Fénix

"En el contexto de una economía globalizada, por el momento paralizada, se requiere de un fortalecimiento de distintos elementos para poder tener una presencia en el mercado clara y satisfacer una necesidad clara del consumidor. Así para comenzar, un instrumento para proteger el nombre del emprendimiento es el registro de la marca comercial, donde erróneamente se piensa que por el hecho de ser un activo intangible no merece su mayor atención".

Por María José Arancibia Obrador

Para nadie es un misterio que lo estamos viviendo con COVID19 será un antes y un después para cada uno de nosotros, y aquello se aplica en todos los ámbitos que existen, como relaciones personales y laborales. Así, a varios de nosotros nos ha tocado salir de nuestra “zona de confort” – nos guste o no – y movernos a explorar nuevas opciones. 

Entre estas nuevas opciones está empezar de cero un nuevo emprendimiento, reinventarse, ampliarse, reducirse, enfocarse, un sinfín de caminos a los que se puede optar. Todo ello implica de una manera u otra innovar en tiempos turbulentos y de incertidumbre. 

Mediante esta innovación buscamos obtener una utilidad comercial de algo nuevo, pero esta novedad -entendida en un sentido amplio-  no se basta a si misma para poder generar un valor agregado, se logra mediante una serie de herramientas legales que permiten adicionar un impacto económico a nuestra creación. 

María José Arancibia

En el contexto de una economía globalizada, por el momento paralizada, se requiere de un fortalecimiento de distintos elementos para poder tener una presencia en el mercado clara y satisfacer una necesidad clara del consumidor. Así para comenzar, un instrumento para proteger el nombre del emprendimiento es el registro de la marca comercial, donde erróneamente se piensa que por el hecho de ser un activo intangible no merece su mayor atención, creyendo que es un gasto y sin valor económico alguno, un invento del marketing o peor aún de los abogados. Se considera que este activo inmaterial puede llegar a representar más de dos tercios del patrimonio de la empresa, mucho más que todo lo material y tangible que pudiera llegar a tener, lo que además se deprecia muy rápido. En la contingencia se demuestra que hoy ya no resulta suficiente tener un local físico, sino que resulta imperioso aprender e invertir en medios digitales. Esto es reconocer que la economía digital llegó para quedarse y si no queríamos dar cabida a su existencia -ya sea por reticencia, desconfianza, temores entre otros motivos-, hoy se instaló con todo. 

Esto llevará a redefinir todo el modelo de negocio que existe hasta ahora en los diversos sectores de la economía. En este nuevo escenario, una arista del negocio será determinar como llegar al cliente donde, tal como indicamos, el nombre será clave y acto seguido la protección de éste para poder posicionarse en los distintos canales de distribución que hoy existen, como son las redes sociales y el tradicional “boca a boca” (que en redes en fundamental, pues una buena publicidad puede llegar a muchos grupos de WhatsApp). Lo importante es empezar a leer bien al mercado, ofreciendo aquello que requiere.

María José Arancibia Obrador

Abogada especialista en propiedad intelectual, con gran experiencia en litigación. Profesora de Derecho Civil en la Universidad Alberto Hurtado y en la U. Adolfo Ibáñez. Actualmente es socia de ObradorDigital.

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