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Estado de Derecho y crecimiento: Dos caras de la misma moneda

El Estado de Derecho representa la base sobre la que se construye una sociedad justa y equitativa. Encierra los principios de justicia, igualdad y responsabilidad para todos los individuos, independientemente de su estatus o influencia. Una sociedad que defiende el Estado de derecho genera confianza y estabilidad, atrae inversiones, estimula el espíritu empresarial y fomenta el crecimiento económico.

Por José Luis Lara*

En cualquier sociedad, la interacción entre el crecimiento económico y el Estado de Derecho es de vital importancia. Ambos elementos están estrechamente vinculados y sirven de pilares para la estabilidad, la prosperidad y el progreso social. Mientras que el crecimiento económico impulsa a las naciones, el Estado de Derecho garantiza la equidad, la justicia y la rendición de cuentas.

El Estado de Derecho representa la base sobre la que se construye una sociedad justa y equitativa. Encierra los principios de justicia, igualdad y responsabilidad para todos los individuos, independientemente de su estatus o influencia. Una sociedad que defiende el Estado de derecho genera confianza y estabilidad, atrae inversiones, estimula el espíritu empresarial y fomenta el crecimiento económico.

José Luis Lara

Uno de los elementos clave del Estado de Derecho es la protección de los derechos de propiedad y el cumplimiento de los contratos. Cuando los particulares y las empresas confían en que su propiedad y sus acuerdos contractuales estarán salvaguardados por un marco jurídico fiable, se ven incentivados a invertir, innovar y emprender actividades económicas. Esto conduce a un entorno empresarial próspero, una mayor productividad, la creación de empleo y, en última instancia, el crecimiento económico.

Así también, un poder judicial imparcial e independiente, que actúe en el marco del Estado de Derecho, garantiza la igualdad de condiciones para todos los miembros de la sociedad. Cuando las decisiones judiciales se basan en los méritos del caso y no en factores arbitrarios como la riqueza, el poder o las conexiones, es más probable que las personas participen en actividades económicas sin temor a influencias indebidas o discriminación. Esto fomenta un entorno que favorece la competencia, recompensa el mérito y estimula la innovación, todo lo cual contribuye a un crecimiento económico sostenible.

Un Estado de derecho sólido también exige responsabilidad y transparencia en la gobernanza. Cuando los funcionarios públicos rinden cuentas de sus actos y decisiones, se reduce la corrupción y los recursos públicos se asignan de forma más eficiente. La transparencia en las operaciones del gobierno aumenta la confianza entre los ciudadanos y los inversores, promoviendo una atmósfera propicia para el crecimiento económico. Además, es más probable que un gobierno responsable promulgue políticas que den prioridad a las necesidades de su población, invirtiendo en infraestructuras, educación y sanidad, lo que cataliza aún más el desarrollo económico.

Si bien el Estado de Derecho sienta las bases del crecimiento económico, no es menos cierto que el crecimiento económico sostenido refuerza y fortifica el Estado de Derecho. A medida que las sociedades experimentan un aumento del nivel de vida, surge una clase media dinámica que exige una mayor responsabilidad, equidad y participación en la gobernanza. El crecimiento económico capacita a los ciudadanos y a las organizaciones de la sociedad civil para defender sus derechos, hacer frente a las injusticias y contribuir a la evolución de un sistema jurídico más sólido.

Por lo tanto, el crecimiento y el Estado de Derecho son dos caras de la misma moneda, cada una de las cuales refuerza y alimenta a la otra. Una sociedad que defiende el Estado de Derecho tiene más probabilidades de lograr un crecimiento económico sostenible, mientras que el crecimiento, a su vez, refuerza el Estado de Derecho al empoderar a los ciudadanos y exigir una mayor rendición de cuentas. En conclusión, los responsables políticos y las partes interesadas deben reconocer y dar prioridad a estos dos elementos para fomentar una sociedad justa, próspera y armoniosa para las generaciones venideras.

*José Luis Lara. Abogado, Profesor de Derecho Administrativo UC y Doctor en Derecho, candidato de Nuestro Gremio

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